El empate ante Barracas Central desató una fuerte reacción de la hinchada de Racing Club, con cánticos y pintadas dirigidas contra la Comisión Directiva encabezada por Diego Milito. La explosión social se produjo tras un arbitraje cuestionado y se suma a una serie de resultados negativos que han puesto en tela de juicio el presente del club, exacerbando una ya existente interna política.
Los gritos de La Comisión, la Comisión, se va a la p que lo parió resonaron en el Cilindro, evidenciando el descontento con la dirigencia. Esta manifestación, aunque provocada por la actuación arbitral, es una clara señal de la crisis que atraviesa la institución, que se extiende más allá del terreno de juego. La Academia ha tenido un rendimiento irregular, con derrotas en clásicos como Independiente y River, y un empate en casa ante Botafogo. A esto se suman los tropiezos contra Aldosivi y Barracas Central, generando frustración entre los aficionados.
Sin embargo, las expresiones de protesta no se limitan a la reacción espontánea del hincha promedio. La aparición de pasacalles y grafittis en los alrededores del estadio, con mensajes de apoyo a Gustavo Costas y críticas a Milito ( Milito, con Racing no se jode ), sugieren una organización detrás de estas manifestaciones, lo que alimenta la sospecha de una disputa interna por el control del club.
Gustavo Costas, el entrenador de Racing, se ha convertido en un símbolo para una parte de la afición, que valora su identificación con la institución y su discurso de unidad. El técnico ha insistido en la necesidad de mantener la cohesión interna para superar los desafíos, advirtiendo sobre los peligros de la división. No podemos volver al Racing de los noventa. Si no estamos todos juntos, si nos quieren dividir, nos va a ir mal. Tenemos que ser una familia , ha enfatizado Costas en repetidas ocasiones.
La situación política interna se complica aún más con la presencia de figuras del pasado que mantienen una activa participación. Víctor Blanco, ex presidente del club, se ha mostrado presente en los últimos partidos, aunque evitando realizar críticas directas a la actual gestión. Sin embargo, su activa participación, a solo 14 meses de haber perdido las elecciones, sugiere un interés en recuperar el control de la institución. Otros dirigentes, como Roberto Torres y Adrián Fernández, han sido más explícitos en sus críticas a la Comisión Directiva, expresando su descontento a través de las redes sociales y en las tribunas del estadio.
Más allá de la lucha interna, la dirigencia de Milito tiene como prioridad la modernización de la infraestructura del club. Se han realizado importantes inversiones en la construcción de un colegio en Avellaneda (1.500.000 dólares) y en la remodelación del complejo de Ezeiza, con el objetivo de crear un predio europeo para fin de año. El proyecto más ambicioso es la modernización del estadio, que requiere financiamiento externo y está siendo gestionado por la dirigencia.
El presente futbolístico de Racing también contribuye a la tensión. Si bien la secretaría técnica ha logrado algunos aciertos, como la incorporación de Ezequiel Cannavo, otros refuerzos no han cumplido con las expectativas. El caso de Matko Miljevic, adquirido a Huracán por 4 millones de dólares, es un ejemplo de la falta de efectividad en los fichajes. Además, las lesiones han afectado al equipo, con jugadores como Valentín Carboni y Elías Torres sufriendo rupturas de ligamentos. La salida de Marcos Rojo, un jugador que se esperaba que fuera un referente, también ha sido motivo de decepción.
La combinación de resultados negativos, errores individuales y una posible falta de liderazgo técnico ha generado un clima de incertidumbre en el club. El equipo ha experimentado una notable caída en su rendimiento después de un buen comienzo en el Torneo Apertura. Errores como el penal concedido contra Independiente, la expulsión de Rojo contra River y las fallas frente a Botafogo han expuesto las debilidades del equipo.
La relación entre Costas y los jugadores también ha sido objeto de debate. Se ha revelado que los futbolistas no estuvieron de acuerdo con las declaraciones del entrenador en Mar del Plata, lo que generó tensiones en el vestuario. Sin embargo, Costas ha intentado acercarse al grupo y dialogar con los jugadores, incluyendo a los referentes del equipo, conocidos como La Guardia Imperial.
A pesar de las dificultades, la continuidad de Costas como entrenador no estaría en riesgo. Milito lo respaldó desde el inicio de su mandato y le otorgó un contrato hasta el final de su gestión. Sin embargo, el próximo mes será crucial para definir el futuro de Racing, tanto en lo deportivo como en lo político. La clasificación a los playoffs dependerá de una combinación de resultados, y el club se encuentra inmerso en un complejo escenario político que podría determinar su rumbo en los próximos años. El entrenador se mostró optimista tras el empate ante Barracas Central, destacando el esfuerzo del equipo a pesar de jugar con un hombre menos, pero reconoció que la expulsión de Toto Fernández fue inaceptable. Estamos en un club grande , sentenció.









