La candidata presidencial Paloma Valencia se encuentra bajo el escrutinio público a menos de un mes de las elecciones, debido a las alianzas que ha forjado con partidos políticos tradicionales, incluyendo figuras cuestionadas e investigadas. A pesar de una trayectoria pública sin escándalos de corrupción y un reconocido trabajo legislativo, la estrategia de sumar entre diferentes para derrotar al petrismo ha generado malestar incluso dentro de su propia colectividad, el Centro Democrático.
La situación recuerda a estrategias previas de otros candidatos, como el sancocho de Gustavo Petro en 2022 y las alianzas de Juan Manuel Santos en 2014, quienes buscaron ampliar su base de apoyo sin importar ideologías o investigaciones en curso. Valencia ha argumentado que solo vetará a los corruptos y a aquellos con manos untadas de sangre , pero no ha excluido públicamente a figuras específicas con procesos judiciales abiertos, dando por hecho su apoyo.
La campaña de Valencia ha incorporado a exfuncionarios de la administración Santos, como Cristina Plazas y Aurelio Iragorri, generando controversia dada la oposición histórica entre Santos y el expresidente Álvaro Uribe. Se han dado acercamientos con el exministro Alejandro Gaviria, y versiones de prensa mencionan la posible participación de Juan Mesa, aunque este último lo niega.
Estos apoyos han provocado un enfrentamiento público entre seguidores de Valencia y Abelardo de la Espriella, su principal competidor por el segundo lugar en las encuestas. De la Espriella ha calificado a Valencia como la candidata de los de siempre , rechazando anticipadamente el apoyo de los partidos tradicionales.
El Partido de la U, liderado por la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, fue el primero en respaldar a Valencia, seguido por el Partido Conservador y, previsiblemente, el Partido Liberal. Estos partidos incluyen congresistas investigados por corrupción, detenidos en procesos judiciales, señalados de recibir mermelada del gobierno Petro e involucrados en escándalos como el de la UNGRD o el Invías.
Dentro del uribismo, algunos consideran que los exministros Daniel Palacios y Carlos Felipe Córdoba han sido clave en estas alianzas. El representante a la Cámara electo, Daniel Briceño, ha pedido que se evalúe cuidadosamente cada adhesión, señalando a figuras como Ape Cuello, Carlos Trujillo y otros como personas a las que se debería cerrar la puerta.
La bancada conservadora ha decidido apoyar a Valencia de manera unánime, prohibiendo a sus integrantes respaldar a otros candidatos bajo pena de incurrir en doble militancia. El representante Fernando Niño, quien anunció su apoyo a Iván Cepeda, ha sido sancionado con la suspensión de su militancia y sus derechos en el Congreso.
Figuras conservadoras como Wadith Manzur, detenido por el escándalo de la UNGRD, y Liliana Bitar, involucrada en el mismo caso, se encuentran en la obligación de apoyar a Valencia. Carlos Trujillo, conocido por su acercamiento a Petro, también ha buscado acercarse a la campaña de Valencia, acompañado por su esposa, Patricia Ramírez Duque.
En el caso de Ape Cuello, la campaña de Abelardo de la Espriella le ha cerrado la puerta públicamente, mientras que Valencia no ha rechazado su apoyo. Se menciona también una posible alianza entre Juliana Guerrero, envuelta en un escándalo de títulos falsos, y Cuello en el Cesar.
En el Partido Liberal, se han mencionado nombres como Nadia Blel, cuya familia tiene antecedentes de parapolítica, y Luis Eduardo Díaz Mateus, cuyo hermano fue condenado por el escándalo de la yidispolítica. También se habla de la posible adhesión de Juan Pablo Gallo, involucrado en la UNGRD e Invías, y de otros congresistas con cuestionamientos similares.
La situación es compleja en Cambio Radical, donde se ha dejado libertad a los congresistas para elegir a quién apoyar. Algunos, como Carlos Mario Farelo Daza y Didier Lobo, ya han expresado su respaldo a Valencia, aunque ambos tienen vínculos con investigaciones y escándalos.
En el Centro Democrático, la condena en primera instancia al senador Ciro Ramírez por sus nexos con las Marionetas 2.0 ha sido utilizada por Iván Cepeda para cuestionar la coherencia de la campaña de Valencia. El representante Daniel Briceño ha criticado la permanencia de Ramírez en el Senado a pesar de la condena.
Valencia ha insistido en que no ha ofrecido ministerios o cargos a cambio de apoyos, pero la realidad es que estas alianzas implican costos políticos que solo se verán reflejados en las urnas el 31 de mayo. La historia reciente muestra que estrategias similares han tenido resultados mixtos, con candidatos como Federico Gutiérrez y Germán Vargas Lleras quedándose en primera vuelta a pesar de contar con el respaldo de la política tradicional. El país deberá determinar si el apoyo sin filtro de los partidos beneficiará a Paloma Valencia o le pasará factura en las elecciones presidenciales.










