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Idaan: El Agua, la Familia y una Siesta Presidencial

Idaan: El Agua, la Familia y una Siesta Presidencial
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En una reunión de urgencia en el Palacio de las Garzas, el presidente José Pepe Mulino se vio ante la necesidad de designar al nuevo director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan). La terna inicial contaba con dos candidatos, pero faltaba completar la lista, un detalle que despertó al mandatario de una siesta inesperada.

La conversación, liderada por Luli, rápidamente se centró en los requisitos para el puesto: capacidad, experiencia y títulos. Sin embargo, la atención del presidente Mulino se desvió hacia un nombre familiar: Tercero, hijo de Chelín, secretaria de Asuntos Públicos del Ministerio de la Presidencia.

Chelín, quien ostenta un puesto que, según ella misma, es un reconocimiento por sus más de 30 años de servicio al presidente, y que se extiende a sus dos hijos, se mostró particularmente entusiasmada con la posibilidad de ver a su hijo en un cargo de poder. Su nombramiento, junto con el de su otro hijo en la Dirección de Salud de Los Santos, la convenció de su posición privilegiada dentro del círculo cercano del presidente.

La pregunta directa de Mulino sobre si Chelín tenía un hijo llamado Tercero desencadenó una avalancha de información sobre las habilidades y experiencias de Toñín, el hijo en cuestión. Chelín no dudó en resaltar su nombramiento previo en Conades y su deseo de trasladarse a Panamá desde Los Santos, sugiriendo incluso que podría superar al actual ministro de Salud en desempeño.

La insistencia del presidente en conocer si Toñín poseía alguna habilidad relacionada con el agua ser ingeniero, plomero o saber nadar reveló la falta de requisitos formales para el puesto. Luli aclaró que, si bien la ley exigía un título universitario en materia afín a la entidad , esto era una mera formalidad.

La discusión tomó un giro inesperado cuando Chelín mencionó la experiencia de Toñín como presidente de la Asociación La Tuna de Calle Abajo de Las Tablas, destacando su capacidad para conseguir agua para los carnavales y su experiencia en la administración de carros cisterna. También recordó que Toñín había realizado algunos pozos y que era un nadador consumado.

Luli, percibiendo la oportunidad de asegurar el nombramiento, argumentó que la experiencia de Tercero era invaluable, a pesar de no cumplir con todos los requisitos formales. Subrayó su experiencia con el agua en el contexto de los carnavales, los pozos y la natación, sugiriendo que sería suficiente para superar cualquier cuestionamiento durante la ratificación en la Asamblea Nacional.

La preocupación de Chelín sobre la incapacidad de su hijo para resolver la contaminación del río La Villa fue rápidamente descartada por el presidente Mulino, quien reconoció que él mismo había incumplido numerosas promesas de campaña, incluyendo la resolución del desempleo, la construcción de un tren y otras iniciativas. Para Mulino, lo importante era el cuento, no el hecho .

Con la aprobación del presidente, Chelín recibió la orden de comunicar la buena noticia a su hijo, quien se convertiría en el nuevo director del Idaan. La reunión concluyó con una solicitud de Luli para que se investigara el progreso de la remodelación de la casa del presidente en Boquete.

El incidente pone de manifiesto una preocupante tendencia hacia el nepotismo en la administración pública, donde las conexiones familiares parecen prevalecer sobre la competencia y la experiencia. La designación de Toñín, a pesar de su falta de formación específica en ingeniería o gestión del agua, plantea serias dudas sobre la capacidad del gobierno para abordar los desafíos críticos que enfrenta el Idaan, como la gestión de los recursos hídricos, la modernización de la infraestructura y la lucha contra la contaminación.

La situación también plantea interrogantes sobre el papel de la Asamblea Nacional en el proceso de ratificación de los nombramientos, y si se realizará una evaluación rigurosa de las calificaciones de los candidatos antes de aprobar su designación. La declaración del presidente Mulino de que lo importante es el cuento, no el hecho sugiere una falta de compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas, y podría socavar la confianza pública en las instituciones gubernamentales.

La comunidad panameña observa con atención el desarrollo de esta situación, esperando que se tomen medidas para garantizar que los nombramientos en el gobierno se basen en el mérito y la capacidad, y no en las conexiones familiares. El futuro del Idaan y la gestión del agua en Panamá dependen de ello.

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