El candidato presidencial Iván Cepeda persiste en su negativa a participar en un debate que incluya a todos los aspirantes a la presidencia, limitando su disposición a discutir propuestas únicamente con Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella. Desde Pereira, el senador del Pacto Histórico envió un mensaje a los directores de medios, instándolos a priorizar una comunicación basada en “la verdad, la paz y la democracia”, en lugar de “la mentira, el odio y la manipulación”.
Esta postura se mantiene a pocos días del debate programado previo a la primera vuelta del 31 de mayo, y refleja una clara división en el panorama electoral. Cepeda justifica su decisión argumentando que la contienda se reduce a un enfrentamiento entre su visión de país y la que él califica como ‘extrema derecha uribista’, a la que acusa de sembrar “rabia y miedo” en la sociedad.
La exclusión de candidatos como Sergio Fajardo y Claudia López, representantes del centro político según sus propias declaraciones, ha generado críticas. Se cuestiona la capacidad de Cepeda para dialogar con este sector y se pone en duda su estrategia electoral. Valencia, por su parte, ha rechazado la idea de un debate excluyente, proponiendo que la discusión se lleve a cabo en el Congreso de la República, una propuesta que hasta el momento no ha prosperado.
Cepeda enfatizó que no participará en lo que considera una “cultura del espectáculo”, reafirmando su compromiso con la “verdad” y la defensa de los intereses del pueblo. El congresista, que busca continuar el proyecto político de Gustavo Petro, insiste en que su prioridad es estar “junto al pueblo” y defender sus derechos. Su estrategia parece enfocada en polarizar el debate y definir la elección como un claro contraste ideológico.
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