Camionetas blindadas y reuniones reservadas. Así se vive la semana previa a la instalación del Congreso, donde se define quiénes presidirán el Senado y la Cámara.
El control del Senado es estratégico: quien ocupe el cargo dirige los debates, fija la agenda legislativa del primer año y, simbólicamente, es quien pone la banda presidencial al mandatario electo.
La disputa principal se centra en el Senado. El Centro Democrático, al ser la bancada más numerosa con 17 senadores, impulsa la candidatura de Honorio Henríquez. Sin embargo, el gobierno apuesta por Alfredo Deluque, del partido La U, amigo cercano de Abelardo de la Espriella.
Según cuentas actuales, Deluque contaría con unos 46 votos de los 52 necesarios, respaldado por su bancada, los conservadores y Cambio Radical. Esta situación ha generado tensiones; el expresidente Álvaro Uribe cuestionó la idoneidad de Deluque, recordándole que votó a favor de reformas del gobierno de Gustavo Petro, como la Paz Total y el presupuesto del primer año.
Por otro lado, en la Cámara de Representantes se discute un acuerdo de rotación anual que iniciaría con los conservadores. Nombres como Nicolás Barguil y Julio Roberto Salazar suenan con fuerza, aunque Cambio Radical ha propuesto a Julio Cesar Triana.
Mientras el Pacto Histórico define si votará por alguna opción o presentará un nombre propio como protesta, y los liberales mantienen hermetismo con sus 13 votos, la coalición de gobierno presiona para evitar un "voto limpio" que obligue a buscar alianzas externas. El desenlace de estas negociaciones marcará el rumbo legislativo del primer año de mandato.
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