Las autoridades policiales costarricenses ejecutaron este viernes tres allanamientos en la comunidad de Crucitas de Cutris, en el distrito de San Carlos, una zona gravemente afectada por la minería ilegal. Las intervenciones se llevaron a cabo en la comunidad de El Roble de Cutris por agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de San Carlos, en colaboración con oficiales de la Fuerza Pública.
El operativo forma parte de una investigación en curso por presuntas infracciones a la Ley de Minería, iniciada a partir de información proporcionada por el Ministerio de Seguridad Pública. Durante las diligencias, las autoridades decomisaron una variedad de herramientas utilizadas por los mineros artesanales, conocidos como coligalleros , para extraer el mineral de las montañas. Entre los objetos incautados se encontraban rotomartillos, tómbolas, motores de gasolina, generadores eléctricos, sacos con sedimento y una sustancia presuntamente cianuro.
El hallazgo de cianuro es particularmente preocupante, ya que esta sustancia química altamente tóxica ha sido detectada en más de cien piletas improvisadas encontradas por la policía en los últimos meses en recorridos por el distrito fronterizo con Nicaragua. Los extractores ilegales utilizan el cianuro para separar el oro del resto del material extraído, un proceso que contamina gravemente el medio ambiente.
Las investigaciones revelan que el oro extraído ilegalmente es transportado a través de la frontera hacia Nicaragua, donde es entregado a empresas mineras chinas, específicamente a la empresa Thomas Metal, concesionaria de terrenos en suelo nicarag ense. Este tráfico ilícito genera importantes ganancias económicas para los involucrados, mientras que causa un daño irreparable al ecosistema costarricense.
El cerro Conchudita, en Cutris de San Carlos, fue visitado por La Nación el pasado 7 de marzo, revelando una escena de devastación aún mayor que la observada en Crucitas. Entre 200 y 300 coligalleros están saqueando la montaña, excavando túneles que alcanzan hasta 40 metros de profundidad. Los cerros Fortuna y Botija, en la finca Vivoyet, ya han sido destruidos en la última década por la actividad minera artesanal.
La policía estima que existen más de 100 piletas con cianuro en el distrito de Cutris, representando una amenaza para los cerros, los mantos acuíferos, la fauna y la salud humana. Estas piletas, construidas con materiales rudimentarios como palos, plástico, lonas y tubería de PVC, contienen una mezcla letal de cal y cianuro, utilizada para extraer el oro.
Los mineros cavan túneles siguiendo las vetas de oro y empacan la tierra con cuarzos en sacos. Estos sacos son transportados por los g iriseros (como se les llama en Nicaragua a los coligalleros) desde el cerro hasta la orilla del río San Juan, por un pago de aproximadamente 2.000 por saco. En una jornada laboral de nueve horas, un coligallero puede llegar a ganar hasta 120.000 si carga entre 50 y 60 sacos.
Se estima que de cada pila se extrae un gramo de oro cada tres días. Considerando que la onza troy tiene un precio aproximado de $5.200, este negocio genera alrededor de $167.100 mensuales, tomando en cuenta únicamente el proceso costarricense y la extracción de cerca de 1.000 gramos de oro al mes. Sin embargo, la mayor parte de los sacos con mineral son llevados al lado nicarag ense para su procesamiento.
Amaru Ruiz, presidente de la Fundación del Río, que ha estado estudiando la problemática en la zona fronteriza, confirma que la vasta mayoría de los sacos son transportados a Nicaragua para ser procesados por la empresa china Thomas Metal.
Hasta el momento, no se han reportado detenciones como resultado del operativo del viernes. Sin embargo, el OIJ continúa con las investigaciones para identificar a los responsables de dirigir estas actividades de minería ilegal.
El OIJ ha hecho un llamado a la ciudadanía para que, en caso de contar con información relevante sobre este caso o hechos similares, la comunique de manera confidencial a la línea 800-8000-645. Las autoridades buscan la colaboración de la comunidad para combatir la minería ilegal y proteger el medio ambiente. La situación en Cutris de San Carlos representa un desafío significativo para las autoridades costarricenses, que se enfrentan a una red compleja de minería ilegal, tráfico de minerales y contaminación ambiental. La cooperación internacional con Nicaragua y la vigilancia de las empresas mineras chinas son cruciales para abordar este problema de manera efectiva.











