José Joaquín Olmedo, figura clave en la gestación de los Estados sudamericanos, ostentó el cargo de prefecto en Colombia y Ecuador, marcando hitos extraordinarios en ambos territorios. Su trayectoria, que abarca desde la redacción de constituciones hasta la anexión de las Islas Galápagos, lo convierte en un personaje singular de la historia regional.
Olmedo fue prefecto del Departamento de Guayaquil inicialmente bajo la Constitución colombiana de 1821, y posteriormente del Departamento del Guayas, tras la creación del Ecuador en 1830. En su rol como prefecto colombiano, firmó la secesión del Departamento de Guayaquil de la República de Colombia en mayo de 1830, un paso crucial para la independencia del territorio y la posterior fundación de un nuevo Estado.
La Asamblea Constituyente resultante aprobó una Constitución en septiembre de 1830, siendo Olmedo su principal redactor. Ya como prefecto ecuatoriano, Olmedo protagonizó otro hecho relevante: la anexión de las Islas Galápagos al Ecuador. El 20 de enero de 1832, instruyó al coronel Ignacio Hernández para que tomara posesión del archipiélago en nombre del Estado ecuatoriano. El 12 de febrero de ese mismo año, Hernández izó la bandera ecuatoriana en la isla Charles (hoy Floreana).
Esta acción, documentada en cartas de Olmedo a Hernández, ha sido reconocida por la Unesco, incorporándola a su Memoria del Mundo. Además, el poema de Olmedo “La victoria de Junín. Canto a Bolívar” también forma parte de esta prestigiosa lista, postulada por el Municipio de Guayaquil en 2025 para conmemorar su bicentenario. Olmedo, un autor de cosas extraordinarias, dejó un legado imborrable en la historia de Colombia y Ecuador.
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