El esposo de Carolina Flores Gómez, Alejandro Sánchez, enfrenta un creciente escrutinio legal y social tras un retraso de 24 horas en denunciar el feminicidio de su esposa, perpetrado, según las autoridades, por su propia madre, Erika Herrera. El incidente, ocurrido el 15 de abril de 2026 en México, ha desatado una ola de indignación y preguntas sobre la posible complicidad de Sánchez.
Según las bitácoras de seguridad del edificio donde residía la pareja, el ataque se produjo alrededor de las 18:30 horas. Sin embargo, fue hasta la tarde del 16 de abril que Sánchez se presentó ante el Ministerio Público para reportar el deceso de Carolina. Este retraso, sumado a las imágenes captadas por las cámaras de vigilancia, ha puesto a Sánchez en el centro de la controversia.
Las grabaciones muestran a Sánchez permitiendo que su madre, Erika Herrera, abandonara el departamento y el complejo habitacional minutos después del crimen, sin ofrecer resistencia ni alertar al personal de seguridad. Esta inacción ha generado especulaciones sobre si Sánchez pudo haber facilitado la huida de su madre, quien presuntamente se dirigió hacia la frontera norte del país.
En su declaración inicial ante las autoridades, Sánchez argumentó que el miedo y la necesidad de proteger a su hija de ocho meses, a quien sostenía en brazos durante el tiroteo, lo paralizaron. Mi única prioridad era que mi hija no sufriera daño y alejarla de esa situación , declaró. No obstante, la fiscalía investiga si esta justificación es suficiente para explicar el tiempo transcurrido antes de denunciar el crimen y permitir la fuga de la presunta asesina.
Colectivos de derechos humanos y familiares de la víctima han expresado su preocupación y exigen una investigación exhaustiva. Reyna Gómez, madre de Carolina, denunció públicamente la inacción de Sánchez: No llamó a una ambulancia, no gritó por ayuda, simplemente dejó que la asesina se fuera y esperó un día entero para hablar . Estos grupos legales sugieren que Sánchez podría enfrentar cargos por encubrimiento u omisión de auxilio.
Hasta el 23 de abril, Alejandro Sánchez permanece en libertad bajo custodia policial, mientras las autoridades determinan si existió una colusión previa con su madre o si su conducta fue simplemente una reacción al trauma vivido. La fiscalía busca establecer si Sánchez tenía conocimiento previo de las intenciones de Erika Herrera o si actuó de forma independiente tras el ataque.
Un video de las cámaras de seguridad, que ha circulado ampliamente en redes sociales, ha intensificado el debate público. Las imágenes muestran a Carolina Flores intentando escapar mientras Erika Herrera la persigue con un arma de fuego. Tras una serie de disparos y gritos, la cámara enfoca una cuna y juguetes de bebé, captando la reacción de Alejandro Sánchez al encontrar la escena.
En el video, Sánchez cuestiona a su madre con asombro: "¿Qué fue eso? ¿Qué hiciste, mamá?". La respuesta de Erika Herrera es contundente: "Nada, me hizo enojar". Sánchez, visiblemente impactado por la escena, vuelve a preguntar: "¿Qué te pasa? Es mi familia". A lo que Erika replica con frialdad: "Mi familia es mía. Tú eres mío y ella me robó".
Este diálogo, captado en video, ha sido interpretado por muchos como evidencia de la falta de reacción de Sánchez ante la gravedad de la situación y su aparente falta de preocupación por la vida de su esposa. La fiscalía está analizando cuidadosamente estas imágenes como parte de su investigación.
El caso ha generado un debate nacional sobre la responsabilidad de los testigos en casos de violencia de género y la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección para las víctimas. Organizaciones feministas han instado a las autoridades a investigar a fondo el papel de Sánchez y a garantizar que se haga justicia para Carolina Flores.
La investigación continúa en curso, con la fiscalía buscando pistas sobre el paradero de Erika Herrera y analizando las pruebas recopiladas para determinar la responsabilidad de Alejandro Sánchez en los hechos. El caso ha puesto de manifiesto la complejidad de los casos de violencia doméstica y la importancia de abordar las causas subyacentes de este problema social. La comunidad espera respuestas claras y un fallo justo que refleje la gravedad del crimen y la necesidad de proteger a las mujeres de la violencia de género. La atención mediática permanece alta, con actualizaciones constantes sobre el desarrollo de la investigación y las posibles consecuencias legales para los involucrados.









