La Policía Nacional Civil (PNC) investiga una posible conexión entre los recientes ataques armados, el hallazgo de cuerpos y la expansión del narcomenudeo en áreas urbanas de Guatemala, con especial preocupación por el reclutamiento de niños y adolescentes para la venta de drogas en entornos escolares. Así lo reveló el director general de la PNC, David Custodio Boteo, durante su participación en el programa Impacto Directo de Guatevisión, transmitido el miércoles 22 de abril de 2026.
Según las investigaciones preliminares, la conflictividad entre pandillas ha aumentado en los últimos meses debido a la creciente rentabilidad del narcomenudeo. Boteo explicó que la alta demanda de drogas, especialmente entre jóvenes, ha convertido este mercado ilegal en un objetivo atractivo para las estructuras criminales. La venta al menudeo se ha convertido en un punto de fricción, ya que diferentes grupos buscan controlar los puntos de distribución, lo que ha derivado en enfrentamientos y violencia.
El jefe policial sugirió que los cuerpos encontrados en bolsas y otros hallazgos múltiples podrían ser resultado de limpiezas internas dentro de estas organizaciones criminales. Las víctimas, según la información disponible, habrían sido atraídas con engaños a reuniones bajo el pretexto de planificar actividades ilícitas, para luego ser atacadas. Las autoridades también están investigando si estos hechos están relacionados con los recientes incidentes armados registrados en la zona 6 de la capital.
La disputa por territorio y el control de actividades ilícitas, principalmente la distribución de drogas en zonas urbanas, es un factor clave en el aumento de la violencia. La PNC, a través de su Unidad de Prevención del Delito, está trabajando en coordinación con el Ministerio de Educación para implementar medidas de control en sectores considerados críticos. Estas acciones incluyen registros preventivos y una presencia policial permanente en 38 centros educativos catalogados de alto riesgo.
Sin embargo, la situación se complica aún más con los reportes de maestros amenazados por denunciar actividades relacionadas con la distribución de drogas o dinámicas de pandillas en las escuelas y sus alrededores. Las áreas más afectadas incluyen sectores de la zona 12, Villa Nueva, zona 21, Amatitlán, Villa Canales, zona 24 y zona 18, entre otras.
Uno de los aspectos más alarmantes de esta situación es el reclutamiento de niños y adolescentes para la venta de drogas. Los analistas que participaron en el programa coincidieron en que, aunque el uso de menores en estas estructuras no es nuevo, se observa un patrón reiterado. Los adolescentes son considerados codiciados y cotizados por los grupos criminales debido a que suelen pasar desapercibidos ante las autoridades y, en muchos casos, se encuentran en situaciones de alta vulnerabilidad.
Su apariencia, el uso de uniformes escolares y sus desplazamientos cotidianos reducen las sospechas, lo que los convierte en herramientas útiles para mover drogas. Además, muchos de estos jóvenes provienen de familias desintegradas o de entornos donde buscan identidad, pertenencia o dinero, factores que son explotados por las estructuras delictivas para reclutarlos.
No obstante, los analistas también cuestionaron la efectividad de la legislación vigente para castigar a quienes incorporan menores a estas redes criminales. Si bien existe una normativa al respecto, probar judicialmente quién reclutó a un adolescente sigue siendo uno de los principales desafíos para las autoridades.
En resumen, la situación actual en Guatemala se caracteriza por una convergencia preocupante entre la violencia reciente, el hallazgo de víctimas y el reclutamiento de estudiantes. Todos estos elementos apuntan a la expansión del narcomenudeo, la disputa por su control y la captación de menores en áreas urbanas. La PNC y el Ministerio de Educación están tomando medidas para abordar el problema, pero la complejidad de la situación y la vulnerabilidad de los jóvenes involucrados requieren un enfoque integral y coordinado para proteger a los menores y combatir el crimen organizado. La investigación continúa para determinar el alcance total de esta problemática y llevar a los responsables ante la justicia. La PNC insta a la población a denunciar cualquier actividad sospechosa relacionada con el narcomenudeo y el reclutamiento de menores, garantizando la confidencialidad de la información proporcionada.











