La economía boliviana experimentó una contracción del 1,58% del Producto Interno Bruto (PIB) durante el año 2025, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicados este 22 de abril de 2026. Si bien este resultado confirma un escenario de decrecimiento económico a lo largo del año, representa una leve moderación en comparación con la caída de 1,72% registrada hasta el tercer trimestre del mismo año.
El INE detalló que la actividad económica en el cuarto trimestre de 2025, al compararse con el mismo período de 2024, disminuyó un 1,14%. Este descenso refleja un panorama complejo, marcado por un desempeño desigual entre los diferentes sectores que componen la economía nacional.
Dentro de la variación interanual del último trimestre, se observaron contrastes significativos. El sector de agricultura, ganadería, silvicultura y pesca lideró el crecimiento con un notable aumento del 12,19%. Este desempeño positivo se atribuye principalmente a la robusta producción de cultivos clave como la soya, el sorgo y la caña de azúcar.
La actividad extractiva también mostró una recuperación importante, con un crecimiento del 4,71%, impulsada principalmente por el incremento en la extracción minera. Adicionalmente, los servicios de alojamiento y comidas registraron un incremento del 2,45%, lo que sugiere una reactivación parcial del sector turístico y de servicios relacionados.
Sin embargo, otros sectores de la economía boliviana sufrieron contracciones importantes. La construcción fue el sector más afectado, experimentando una caída interanual del 17,66%. Esta disminución se atribuye a diversos factores, incluyendo la reducción de la inversión pública y privada en proyectos de infraestructura. El comercio también registró una disminución en su nivel de actividad, con una contracción del 6,05% en el mismo período.
En cuanto a la variación acumulada de todo el año 2025 (-1,58%), el sector de agricultura, ganadería, silvicultura y pesca se destacó como el principal motor de crecimiento, con una expansión del 6,66%. Este resultado positivo fue fundamental para mitigar el impacto negativo de otros sectores en la economía nacional.
Los servicios de alojamiento y comidas y bebidas también mostraron un desempeño positivo durante el año, con una expansión del 3,58%. Asimismo, la administración pública, salud y educación de no mercado experimentó un crecimiento del 1,96%, lo que indica una estabilidad relativa en el sector público y social.
En contraste, la construcción continuó siendo el sector más afectado, con una caída acumulada del 13,57%. La actividad extractiva también registró una disminución del 4,32%, mientras que las actividades financieras y de seguros se contrajeron un 3,45%.
Al analizar la contribución de cada sector al crecimiento económico en 2025, se observa que el sector de agricultura, ganadería, silvicultura y pesca aportó 0,59 puntos porcentuales al resultado anual. Este aporte significativo demuestra la importancia de este sector para la economía boliviana.
El sector de la administración pública, salud y educación de no mercado también contribuyó al desempeño económico, aportando 0,27 puntos porcentuales. Sin embargo, el sector de la construcción tuvo el mayor impacto negativo, restando 0,76 puntos porcentuales al PIB total. Las actividades financieras y de seguros también redujeron el crecimiento económico en 0,53 puntos porcentuales.
La actividad extractiva disminuyó el indicador en 0,46 puntos porcentuales, principalmente debido a la caída en la extracción de petróleo y gas natural, que presentó una variación negativa del 10,51%. Esta disminución en la producción de hidrocarburos representa un desafío importante para la economía boliviana, que históricamente ha dependido de este sector.
Los datos del INE revelan un panorama económico complejo para Bolivia en 2025, con un decrecimiento generalizado que se vio parcialmente mitigado por el buen desempeño de algunos sectores, especialmente la agricultura. La contracción en la construcción y la caída en la producción de hidrocarburos representan desafíos importantes que deberán ser abordados para impulsar la recuperación económica en los próximos años. La diversificación de la economía y la promoción de la inversión en sectores productivos son medidas clave para lograr un crecimiento sostenible y reducir la dependencia de los recursos naturales.











