El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció este martes el fin de las negociaciones de paz con Calarcá , líder del Estado Mayor de Bloques, una de las disidencias de las FARC que no se acogió al acuerdo de 2016. Esta decisión, transmitida en una reunión con sus ministros y difundida en redes sociales, representa un duro golpe a la política de Paz Total impulsada por el mandatario.
Petro argumentó que Calarcá incumplió los pactos establecidos, continuando con ataques contra la fuerza pública y civiles, además de perpetuar la deforestación para la ganadería, el narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal. Si el señor Calarcá incumplió los pactos para no quemar la selva y se dedicó a matar soldados, pues no hay paz. ¿Qué más vamos a hacer? , declaró el presidente.
El fin de las negociaciones con Calarcá se suma al fracaso de otros intentos de paz durante el gobierno de Petro. Previamente, las conversaciones con el Clan del Golfo, principal cártel narcotraficante del país, fueron descartadas por sus abogados, quienes no vislumbran un acuerdo. Las negociaciones con el ELN, la guerrilla más antigua del continente, se rompieron tras un ataque que dejó más de 100 muertos a principios del año pasado, y las conversaciones con la disidencia de las FARC liderada por Iván Mordisco también terminaron en un aumento de los atentados.
A menos de cuatro meses de finalizar su mandato, el 7 de agosto, la política de Paz Total de Petro ha enfrentado rupturas, suspensiones y escasos avances. Analistas señalan que, durante este período, los grupos armados se han fortalecido, generando críticas por parte de la oposición, expresidentes y militares en retiro. Petro también enfrentó presiones externas, como las sanciones impuestas por el expresidente estadounidense Donald Trump, quien lo acusó de no hacer lo suficiente para combatir el narcotráfico.
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