Cuba confirmó estar en negociaciones con Estados Unidos y exigió el fin del bloqueo de combustible impuesto a la isla, calificándolo como una medida punitiva contra su población. La declaración fue realizada por García del Toro, quien describió la política estadounidense como un castigo injustificado contra toda la población cubana y una forma de chantaje global dirigida a naciones soberanas.
Según García del Toro, los países tienen el derecho inalienable de exportar combustible a Cuba, amparándose en los principios fundamentales del libre comercio internacional. La postura cubana se centra en la defensa de su soberanía económica y el acceso a recursos esenciales para el funcionamiento del país.
La isla ha enfrentado severas dificultades para asegurar el suministro de combustible, lo que ha impactado en diversos sectores, incluyendo el transporte público y la generación de energía. El bloqueo, según denunciantes, agrava la situación humanitaria y obstaculiza el desarrollo económico de Cuba.
Las negociaciones con Estados Unidos se producen en un contexto de tensiones bilaterales persistentes, marcadas por décadas de hostilidad y diferencias ideológicas. Si bien no se han revelado detalles específicos sobre el contenido de las conversaciones, la exigencia de levantar el bloqueo de combustible se presenta como un punto central en la agenda cubana. La posición de Cuba es clara: considera que la política de bloqueo es una violación del derecho internacional y un impedimento para el progreso de su economía.
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