Las conversaciones para poner fin a la guerra de siete semanas entre Estados Unidos e Irán se encuentran en un punto crítico, amenazadas por las declaraciones públicas del presidente Donald Trump. A pesar de los esfuerzos de intermediación pakistaní, Trump pareció intentar negociar a través de las redes sociales y llamadas telefónicas a periodistas, afirmando que Irán había aceptado condiciones que, según fuentes cercanas a las negociaciones, aún no se han concretado.
Funcionarios iraníes han rechazado públicamente estas afirmaciones, negando preparativos para nuevas conversaciones, lo que ha frenado el optimismo inicial. Dentro de la administración Trump, existe preocupación de que los comentarios del presidente hayan perjudicado las negociaciones, dada la sensibilidad del tema y la desconfianza iraní.
La situación se complica por sospechas de divisiones internas dentro del equipo negociador iraní, entre el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, y la Guardia Revolucionaria Islámica, lo que genera dudas sobre quién tiene la autoridad final para aprobar un acuerdo.
Trump ha afirmado que Irán aceptó una suspensión ilimitada de su programa nuclear y colaboraría para eliminar su uranio enriquecido, declaraciones que Teherán niega. Además, un incidente reciente, donde un destructor estadounidense capturó un buque de carga iraní en el golfo de Omán, ha exacerbado las tensiones.
A medida que se acerca el vencimiento del alto el fuego de dos semanas, Trump debe decidir si acepta un acuerdo, incluso imperfecto, o intensifica el conflicto. Las líneas rojas estadounidenses incluyen la congelación del programa de enriquecimiento de uranio iraní y la entrega de sus reservas de material nuclear, mientras que Irán insiste en mantener el control del estrecho de Ormuz y exige el levantamiento de las sanciones. La administración Trump también considera descongelar 20.000 millones de dólares en activos iraníes a cambio de la entrega de uranio enriquecido.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, defendió la estrategia de Trump, afirmando que es superior al acuerdo nuclear de la era Obama. Sin embargo, la incertidumbre persiste, y la fecha de vencimiento del alto el fuego parece haber cambiado según las declaraciones del presidente. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.











