La lluvia de meteoros Líridas, un fenómeno astronómico con registros de observación que se remontan a más de 2.500 años, alcanzará su punto máximo entre las noches del 21 y la madrugada del 22 de abril, ofreciendo un espectáculo celeste visible desde Chile. Aunque popularmente conocida como lluvia de estrellas , este evento consiste en la entrada de pequeños fragmentos de origen cometario a la atmósfera terrestre, generando destellos luminosos. El fenómeno se extenderá entre el 14 y el 30 de abril, pero los mejores momentos para su observación se concentrarán en los próximos días.
Según la astrónoma Andrea Mejías, coordinadora de Extensión del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile, las Líridas son particularmente especiales debido a su larga historia de observación. Es una lluvia de estrellas muy particular, porque existen registros de su observación desde hace más de 2.500 años. Eso la convierte en una de las más antiguas de las que se tiene registro , explica la especialista.
Las Líridas se originan cuando la Tierra, en su órbita alrededor del Sol, atraviesa los restos dejados por el cometa Thatcher. Estos fragmentos, al ingresar a la atmósfera a gran velocidad, generan fricción con el aire, lo que provoca su incandescencia y crea las estelas luminosas que observamos desde la superficie terrestre.
Un rasgo distintivo de esta lluvia de meteoros es la posibilidad de observar bólidos, meteoros especialmente brillantes que dejan una estela visible durante varios segundos. En esta lluvia se tiende a formar meteoros muy grandes y luminosos, lo que produce un efecto visual particularmente llamativo para quienes quieran verlo , destaca Mejías.
El nombre Líridas proviene de la constelación de Lira, ya que los meteoros parecen originarse en esa zona del cielo desde nuestra perspectiva terrestre. La astrónoma aclara que esto es un efecto óptico: No es que se generen en esa constelación, sino que, al observarlos, parecen venir desde ese punto .
Para disfrutar de las Líridas en Chile, no se requiere de equipos especializados. La astrónoma Mejías recomienda observarlas a simple vista, ya que el uso de telescopios o binoculares puede reducir el campo de visión y dificultar la apreciación del espectáculo. Lo mejor es buscar un lugar despejado, ojalá oscuro, y mirar hacia arriba. Si usas binoculares o telescopios, reduces el campo de visión y puedes perderte gran parte del espectáculo , aconseja.
La contaminación lumínica es un factor importante a considerar. Las zonas urbanas, como Santiago, dificultan la observación del cielo nocturno debido a la iluminación artificial. En contraste, las regiones del norte de Chile ofrecen condiciones más favorables para la observación de las Líridas.
Además de elegir un buen lugar, es importante prepararse para la observación. Se recomienda abrigarse adecuadamente, elegir un lugar cómodo y permitir que la vista se adapte a la oscuridad, un proceso que puede tardar entre 15 y 20 minutos. Una recomendación importante es no tener la pantalla del teléfono demasiado brillante ni luces cercanas. La idea es disfrutar el momento y desconectarse un poco , agrega la astrónoma.
El mejor momento para observar las Líridas será durante la madrugada, especialmente después de las 2:30 horas. Mejías sugiere mantener la vista en el cielo de forma constante, tomando como referencia la constelación de Lira y su estrella más brillante, Vega. La mejor recomendación es mantener la vista en el cielo de forma constante, idealmente tomando como referencia la constelación de Lira, que se ubica hacia el norte y no muy alta sobre el horizonte. Allí destaca Vega, una estrella muy brillante que puede servir como punto de orientación para la observación .
Las lluvias de meteoros, como las Líridas, son eventos periódicos que se repiten cada año cuando la Tierra atraviesa las zonas del espacio con restos de cometas. El calendario de eventos astronómicos del Gobierno de Chile incluye otras lluvias de meteoros que podrán observarse a lo largo del año.
Más allá de su valor científico, las lluvias de meteoros ofrecen una oportunidad para reconectar con el entorno y disfrutar de la belleza del cielo nocturno. Este tipo de eventos despiertan el interés por la astronomía y promueven una experiencia de contemplación poco común en la vida urbana. Estar pendiente de estos eventos ayuda a despertar la curiosidad: por qué ocurren, qué los genera y cuándo será el próximo. Eso es fundamental para fomentar el interés científico , concluye la astrónoma Andrea Mejías. La invitación está hecha: levanten la vista al cielo y disfruten de la magia de las Líridas.










