El diálogo entre Estados Unidos y Cuba se encuentra en un punto muerto este lunes, con versiones contradictorias sobre los recientes contactos y la sombra de una posible intervención militar estadounidense sobre la isla. Las autoridades cubanas confirmaron la celebración de una reunión en La Habana entre representantes de ambos gobiernos, después de que la información fuera filtrada por medios estadounidenses como Axios, The New York Times y USA Today, todos citando fuentes anónimas.
Alejandro García del Toro, subdirector general a cargo de EE.UU. en la Cancillería cubana, confirmó al diario Granma la realización del encuentro. Sin embargo, la descripción del mismo difiere significativamente de la versión que circula en Estados Unidos. Según fuentes estadounidenses, Washington exigió a Cuba la liberación de presos políticos, incluyendo a los artistas disidentes Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo, como un gesto inicial de buena voluntad, seguido de una lista de exigencias que incluyen profundas reformas económicas y políticas.
Por su parte, García del Toro negó que se hayan establecido plazos o planteamientos conminatorios durante la reunión. El medio digital Razones de Cuba, cercano al Ministerio del Interior cubano, rechazó la idea de dialogar bajo condicionamientos y defendió la soberanía de la isla, insistiendo en que no aceptará chantajes ni condiciones . Ningún funcionario estadounidense va a dictar plazos desde una mesa en La Habana , afirmó el texto publicado en Razones de Cuba.
El diplomático cubano también informó que La Habana insistió en la eliminación del cerco energético contra el país , refiriéndose al bloqueo petrolero impuesto por Washington a la isla desde enero, calificándolo como un tema de máxima prioridad .
Axios informó que Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro, participó en la reunión, sugiriendo su papel clave en el inicio de estos diálogos. Granma, sin revelar nombres, indicó que la delegación estadounidense estuvo compuesta por secretarios adjuntos del Departamento de Estado , mientras que Cuba fue representada al nivel de viceministro de Relaciones Exteriores .
Tanto el gobierno cubano como la embajada de EE.UU. en La Habana no han respondido a las solicitudes de aclaración de EFE sobre el encuentro, sus participantes y su contenido.
Las informaciones provenientes de Estados Unidos sugieren que el presidente Donald Trump prefiere una solución diplomática, pero no descarta la intervención militar si Cuba no cede a sus demandas en un plazo determinado. Trump evitó responder directamente a preguntas sobre los informes que indicaban que el Departamento de Guerra de EE.UU. estaba ultimando planes para una posible intervención militar en Cuba. Sin embargo, destacó la gran fortaleza del Ejército estadounidense en relación con sus operaciones en Irán y sugirió que esto podría conducir a un nuevo amanecer en Cuba muy pronto .
En respuesta, las autoridades cubanas han intensificado la retórica belicista y triunfalista, recordando la victoria en la fallida invasión de Bahía de Cochinos, que se conmemora este año. Ante cualquier agresión, como en Girón, venceremos , declaró Roberto Morales Ojeda, secretario de organización del Partido Comunista de Cuba (PCC), durante un acto conmemorativo.
Días antes, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel instó a los ciudadanos a estar listos ante una posible invasión estadounidense. No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla , aseguró. Díaz-Canel firmó una declaración reafirmando que la revolución cubana jamás negociará sus principios , un documento que se está utilizando para recolectar firmas en toda la isla con el objetivo de galvanizar el apoyo interno y fortalecer la unidad.
La presión de Estados Unidos sobre Cuba se intensificó tras su intervención en Venezuela, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro. Washington impuso un bloqueo petrolero a la isla en enero, exacerbando una situación económica y social ya precaria.
Díaz-Canel reconoció el inicio de los contactos entre Cuba y EE.UU. el 13 de marzo, semanas después de que Trump declarara que estaban en negociaciones. La situación actual se caracteriza por la desconfianza mutua, las exigencias contrapuestas y la amenaza latente de una escalada militar, poniendo en peligro cualquier perspectiva de un diálogo constructivo entre ambas naciones. La persistencia de la retórica belicista por parte de ambos gobiernos solo agrava la tensión y dificulta aún más la búsqueda de una solución pacífica a las diferencias existentes.











