Tras meses de silencio, el exalcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, reapareció el 11 de abril de 2026 con una conferencia titulada Un Ecuador para todos , generando debate y, sobre todo, reavivando la pregunta sobre la ausencia de figuras prominentes en el panorama político nacional. Mientras que exmandatarios como Guillermo Lasso y Lenín Moreno optan por un perfil bajo tras dejar el poder, el retorno de Nebot pone de manifiesto la falta de nuevos liderazgos y las estrategias de repliegue utilizadas por los políticos para proteger su imagen pública.
La ponencia de Nebot, aunque generó opiniones divididas algunos esperaban un pronunciamiento directo sobre el gobierno de Daniel Noboa y la coyuntura actual , sirvió como catalizador para una reflexión más amplia: ¿dónde están los demás líderes políticos y por qué guardan silencio? Ecuador ha sido escenario de la emergencia de figuras políticas en momentos clave, pero con frecuencia, una vez que abandonan el poder o el centro de atención, su presencia se desvanece. Sus intervenciones se limitan a apariciones esporádicas y comentarios puntuales, o simplemente desaparecen del debate público.
La ausencia de voces críticas y analíticas provenientes de exmandatarios o exlegisladores es particularmente notable, considerando que se les considera referentes a la hora de analizar la situación nacional y proponer soluciones. Sin embargo, según Caroline Ávila, académica y experta en comunicación estratégica, existen diversas razones que explican esta decisión de mantenerse al margen.
Una de las principales es la intención de evitar el desgaste de la imagen, especialmente después de una salida reciente del poder. El expresidente Guillermo Lasso, quien lideró la oposición al correísmo durante una década y cuya gestión fue interrumpida, es un ejemplo claro de esta estrategia, señala Ávila. Él necesita desinfectar, en términos metafóricos y entre comillas, la imagen con la que salió que fue bastante baja. Y lo hace a partir de una narrativa técnica y con el tema de las becas, que es otro tipo de participaciones de tipo social-educativo , explica la experta.
Esta misma lógica se aplica a casos como los de los expresidentes Lenín Moreno y la exministra de Gobierno, María Paula Romo, quienes formaron parte de la misma administración. Los cuestionamientos y el estigma de la traición como el correísmo califica la gestión de Moreno dificultan una presencia constante en el debate público.
La situación actual favorece al presidente Daniel Noboa, quien se beneficia de la debilidad de las voces políticas que podrían cuestionar su gestión. La falta de líderes fuertes y visibles que ofrezcan alternativas o análisis críticos le permite controlar el discurso político y definir la agenda nacional.
No obstante, Arturo Moscoso, politólogo y director de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), reconoce que el repliegue no es una regla general y que muchos políticos prefieren mantenerse al margen debido a cuestionamientos de diversa índole. Sin embargo, señala que figuras como los expresidentes Osvaldo Hurtado y Lucio Gutiérrez, o exautoridades como Henry Cucalón, siguen presentes en distintos espacios de opinión.
A pesar de ello, Moscoso admite que el problema no radica en la falta de referentes, sino en el menor impacto de sus acciones y discursos. Lamentablemente no hay líderes que perduren en el tiempo con demasiada facilidad , explica, añadiendo que el carisma juega un rol determinante en la capacidad de un político para conectar con la ciudadanía y mantener su relevancia.
Hay otros líderes que no son tan carismáticos. Lucio Gutiérrez no es carismático, por ejemplo. Pero ahí tenemos el ejemplo de Rafael Correa que no está aquí, pero que sus declaraciones siempre son tomadas en cuenta también, aunque no sea candidato a nada , acota Moscoso.
En este sentido, Ávila precisa que la trascendencia de un líder depende de su conexión y simpatía con la ciudadanía. Se necesita un relato clarísimo de lo que la gente requiere para poder hablar desde el sentido común, hablar desde esa conciencia local, desde esa fuerza de lo que la ciudadanía necesita y creo que hasta ahora ningún político ha sido capaz de hacerlo , concluye. La reaparición de Nebot, por tanto, no solo plantea interrogantes sobre el futuro del Partido Social Cristiano, sino también sobre el estado del liderazgo político en Ecuador y la necesidad de figuras capaces de conectar con las demandas y aspiraciones de la población. La pregunta persiste: ¿quiénes serán los próximos en romper el silencio y ocupar el espacio que ha quedado vacío?










