Universitario de Deportes se encuentra en una situación crítica en el Apertura 2026, y según análisis exhaustivos, el origen de sus problemas no reside en las decisiones tácticas de Javier Rabanal ni en el rendimiento individual de los jugadores, sino en una serie de errores estratégicos cometidos en las oficinas del club. La derrota inicial en Arequipa ante Melgar (2-0 en los primeros 5 minutos) es sintomática de una crisis más profunda que amenaza con dejar al tricampeón fuera de la lucha por el título.
El análisis apunta a tres errores fundamentales. El primero, la búsqueda de una modernización del banquillo que se tradujo en la contratación de un técnico, Javier Rabanal, que carece de la comprensión de los conceptos clásicos del fútbol, específicamente del sistema 3-5-2 que históricamente ha sido una fortaleza del club. Se considera que Rabanal, con su perfil small , se vio sobrepasado por la envergadura de un club como Universitario, y su intento de implementar otro sistema táctico ha resultado contraproducente.
El segundo error señalado es la salida de Rodrigo Ureña, un jugador clave en el esquema de la U por su despliegue, entrega y visión de juego. La directiva no buscó un reemplazo de sus características, optando por Jesús Castillo, una decisión que ha sido cuestionada por la falta de argumentos sólidos que la respalden. Esta pérdida de un elemento fundamental ha debilitado el centro del campo y ha afectado la capacidad del equipo para construir juego.
El tercer y más determinante error, según la fuente, radica en los fallidos refuerzos de ataque. La contratación de Gassama, un delantero amateur sin goles, la intermitencia de Silveira, cuyo único valor parece ser su pasaporte, y la pérdida de Bryan Reyna, quien no ha logrado adaptarse al estilo de juego del equipo, han resultado en una falta de poder ofensivo que se ha hecho evidente en los últimos partidos. La directiva no logró concretar la llegada de Álvaro Barco, un jugador que prometía ser la solución a los problemas de ataque, y la apuesta por los refuerzos actuales ha resultado ser un fracaso.
La paciencia, que alguna vez fue una virtud de la afición universitaria, se ha agotado en la última década, marcada por administraciones ineficientes. En Campomar, la situación es tensa, y se espera que se tomen decisiones importantes en las próximas horas. A pesar de la crisis, la directiva se muestra cautelosa y evita tomar decisiones apresuradas. Cualquier cosa puede pasar. Lo que no va a pasar es que vamos a tomar decisiones apresuradas y menos hoy día , declaró un portavoz del club.
Javier Rabanal, por su parte, intenta mantener la calma y buscar soluciones. Tras la derrota en Arequipa, el técnico, quien cumplió 47 años, probó una línea defensiva de cuatro jugadores sin éxito. En conferencia de prensa, Rabanal se mostró optimista y afirmó: Estoy convencido que jugando al fútbol como hoy (ayer), podemos campeonar . Sin embargo, sus experimentos tácticos han sido criticados por algunos analistas, quienes consideran que la U no puede permitirse el lujo de experimentar en medio de una crisis.
Las estadísticas del partido contra Melgar respaldan las críticas. Universitario generó más situaciones de gol (12 disparos frente a 9 de Melgar), pero la efectividad del rival fue superior. De los cuatro disparos al arco de Melgar, dos terminaron en gol, mientras que Silveira desaprovechó una oportunidad clara de empate al enviar el balón por encima del travesaño.
Rabanal intenta minimizar la gravedad de la situación, argumentando que el resultado no es justo y que el equipo ha perdido menos puntos que en el Apertura del año pasado. Sin embargo, la realidad es que Alianza y Los Chankas se han escapado a 8 puntos en la tabla de posiciones, lo que dificulta significativamente las posibilidades de Universitario de luchar por el título.
El técnico recuerda que Universitario ganó el título en 2023 sin ganar el Apertura, y confía en que, jugando al fútbol como el equipo lo hizo en Arequipa, aún pueden campeonar. Sin embargo, esta analogía no convence a muchos, ya que la situación actual es diferente a la de 2023, cuando Carlos Compagnucci fue reemplazado por Fossati, quien revolucionó al equipo y lo llevó a la victoria.
La situación de algunos jugadores también genera preocupación. Caín Fara, a pesar de su entrega, ha relegado a Corzo al banco de suplentes, un hecho que ha sido criticado por algunos aficionados. Jesús Castillo, por su parte, ha sido objeto de críticas por su rendimiento, y la falta de alternativas en el mediocampo se hizo evidente cuando Murrugarra no ingresó al partido.
El Tunche, un jugador que fue clave en el pasado, ha perdido su efectividad y ahora ingresa al campo cuando los partidos ya están perdidos. Las caras largas en el banco de suplentes y los brazos cruzados de Franco Velazco y Álvaro Barco en las tribunas reflejan la frustración y la incertidumbre que reinan en Universitario.
La directiva se enfrenta a un dilema: mantener a Rabanal y esperar una mejora en el rendimiento del equipo, o buscar un nuevo técnico que pueda revertir la situación. La decisión que se tome en las próximas horas será crucial para el futuro de Universitario, un club que vive a prueba todos los días.









