San Salvador, 18 de abril de 2026 La indignación se extiende en redes sociales y entre organizaciones de derechos humanos tras un operativo del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) en el Centro Histórico de San Salvador, que dejó como saldo cinco personas afectadas por gas pimienta, incluyendo a un niño de cuatro años. El incidente, ocurrido durante un plan de reordenamiento municipal, ha desatado un debate sobre las políticas de desalojo y el trato a vendedores ambulantes en la capital.
Según denunció Sara Alfaro, del Movimiento por la Defensa de la Clase Trabajadora (MDCT), el menor resultó afectado accidentalmente mientras agentes del CAM intervenían a un vendedor informal. Vimos el caso de un niño que resultó afectado por gas lacrimógeno cuando se intervenía a un vendedor del CAM. El menor estaba cerca y el gas le cayó directamente en el rostro; era un niño de aproximadamente cuatro años , explicó Alfaro en el programa Café con PA IS. Un video del niño, visiblemente angustiado y llorando por el dolor, se viralizó rápidamente en las redes sociales, generando una ola de críticas hacia las autoridades.
Testigos del incidente aseguran que el gas pimienta alcanzó a varias personas presentes en el lugar, mientras que la Alcaldía de San Salvador Centro justifica la intervención como parte del cumplimiento de una ordenanza que prohíbe las ventas en la vía pública. La versión oficial indica que disturbios se originaron después de que algunos vendedores reaccionaran lanzando objetos a los agentes, sin embargo, esta versión ha sido negada por testigos presenciales.
Comandos de Salvamento atendió a tres personas en el lugar del incidente y trasladó a dos más a un centro asistencial para recibir atención médica. El video del niño afectado, ampliamente difundido, muestra claramente los efectos del gas pimienta en su rostro, mientras es auxiliado por personas que transitaban por la zona.
La situación ha provocado fuertes críticas hacia el alcalde Mario Durán y su administración, quienes son acusados de implementar políticas que incrementan la desigualdad y la pobreza. Alfaro, en su análisis, señaló que las acciones de desalojo afectan directamente a las familias de escasos recursos que dependen de la venta ambulante para su subsistencia.
No podemos hablar de un país en paz cuando existen estas desigualdades, estos atropellos y esta injusticia social. Cuando la comida no llega a todos los hogares por problemas de inseguridad alimentaria. Cuando quienes pueden comprar la canasta básica lo hacen, y quienes no, simplemente no tienen acceso , argumentó la vocera del MDCT.
Alfaro también recordó que la realidad social de muchos salvadoreños implica que los niños acompañen a sus padres en sus jornadas laborales, especialmente en los mercados, debido a la falta de recursos para pagar guarderías o niñeras. Criticó la idea de promover el emprendimiento sin permitir la venta en las calles, y cuestionó las declaraciones de la diputada Suecy Callejas sobre la supuesta utilización de los niños como escudo por parte de los vendedores.
¿Cómo es posible que ahora se olvide esa realidad del salvadoreño común, esa cotidianidad marcada por la pobreza? ¿Acaso estas familias tienen recursos para pagar una niñera? ¿Existen suficientes guarderías? Incluso los centros de desarrollo infantil han sido eliminados progresivamente , expresó Alfaro, enfatizando la falta de apoyo estatal a las familias vulnerables.
La representante del MDCT extendió su crítica a la situación en los centros penales de El Salvador, donde, según denuncias de organizaciones como Socorro Jurídico Humanitario, han fallecido más de 516 personas inocentes. Alfaro cuestionó el discurso oficial de paz y seguridad, señalando que la realidad es diferente para aquellos que son encarcelados injustamente.
Hay quienes dicen: A la cárcel no van inocentes . Pero claro que sí van, y eso ha sido demostrado , afirmó Alfaro, refiriéndose a los casos documentados de personas que han sido liberadas después de años de prisión tras demostrar su inocencia. Porque sin derechos humanos, ¿qué somos? Nos convertimos en objetos, en seres a los que cualquiera puede pisotear .
Alfaro concluyó su análisis instando a las autoridades a reducir las desigualdades sociales y a respetar los derechos humanos como condiciones fundamentales para construir una paz real y duradera en El Salvador. Si queremos construir una paz real, una convivencia verdadera, primero hay que reducir las desigualdades sociales, o al menos intentarlo. También deben respetarse los derechos que nos permiten vivir en una sociedad más justa, con igualdad y convivencia sana , manifestó. Entonces, ¿de qué paz social estamos hablando, si se vulnera incluso el derecho a la vida? Personas que murieron esperando su libertad, incluso teniendo ya cartas de liberación en mano .











