Una encuesta reciente del Ipsos/Ipec revela que la decisión judicial de conceder prisión domiciliaria al ex presidente Jair Bolsonaro por motivos de salud genera opiniones divididas entre los brasileños. El 56% de los encuestados manifiesta estar de acuerdo con la medida, mientras que un 35% la rechaza. El sondeo, realizado entre el 8 y el 12 de abril a 2.000 personas mayores de 16 años, tiene un margen de error de 2 puntos porcentuales.
La adhesión a la prisión domiciliaria es más fuerte entre quienes votaron por Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones de 2022, alcanzando un 69% de aprobación. En contraste, un 42% de los votantes de Lula expresa desacuerdo con la decisión.
La encuesta también destaca diferencias regionales y socioeconómicas en la percepción de la medida. El apoyo a la prisión domiciliaria es mayor en ciudades del interior (58%) y en aquellas con hasta 50 mil habitantes (60%), en comparación con las capitales (49%) y las ciudades con más de 500 mil habitantes (50%).
En cuanto al futuro de la situación legal de Bolsonaro, una vez transcurridos los 90 días previstos, la encuesta indica que un 49% considera que debería continuar en prisión domiciliaria si su salud lo permite, mientras que un 42% opina que debería regresar a la penitenciaría Papudinha.
Entre los votantes de Lula, la preferencia por el retorno a Papudinha es más pronunciada (69%), mientras que la continuidad de la prisión domiciliaria es más defendida por aquellos con ingresos familiares superiores a 5 salarios mínimos (60%), residentes de la región Sur (58%), evangélicos (58%) y personas mayores de 60 años (54%). El retorno a la cárcel es más apoyado en el Nordeste (50%) y entre los jóvenes (48%).
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