El activista colombiano Beto Coral regresa al país tras ser deportado desde Estados Unidos. Franklin Humberto Coral Garrido se encontraba bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, el ICE, en Arizona desde el pasado 16 de junio.
Coral, quien residía en Estados Unidos y había solicitado asilo político, denuncia que su detención responde a una persecución por sus opiniones sobre la política colombiana. Según el Reporte Coronell, durante el operativo, un agente le habría indicado que la orden de arresto provendría del secretario de Estado, Marco Rubio. El activista, ex candidato al Congreso por el Pacto Histórico y quien trabajaba como conductor en Estados Unidos, fue retenido en su hogar en presencia de su hijo menor de edad.
Aunque inicialmente se reportó la intervención del ICE, videos difundidos muestran la participación de agentes de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional, la HSI, entidad encargada de investigar delitos transfronterizos y amenazas a la seguridad nacional.
El presidente Gustavo Petro ha respaldado firmemente a Coral, calificando el hecho como una persecución política y solicitando la intervención de la Cancillería para acompañar el caso. A través de la red social X, el mandatario afirmó que Coral llega "sin cadenas", haciendo un llamado a la unión nacional y expresando su rechazo a los genocidios en cualquier parte del mundo.
Se ha trascendido que el propio jefe de Estado recibirá al activista a su llegada al aeropuerto El Dorado, en Bogotá. Por el momento, las autoridades nacionales no han aclarado si Coral deberá atender algún requerimiento judicial al ingresar al territorio colombiano. Este caso reabre el debate sobre las políticas migratorias de Estados Unidos frente a activistas políticos extranjeros.
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