La asociación Automovilistas Europeos Asociados (AEA) ha solicitado al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, la suspensión del cobro de las multas impuestas por acceder a las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) hasta que el Tribunal Supremo se pronuncie sobre el recurso de casación presentado por el Ayuntamiento. La petición surge tras la aprobación en marzo de una nueva ordenanza de Movilidad Sostenible por parte del Pleno municipal, como consecuencia de la anulación parcial de la normativa de 2021 por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), a raíz de un recurso interpuesto por Vox.
Según los datos proporcionados por la AEA, entre septiembre de 2021 y noviembre de 2025 se han impuesto un total de 3,36 millones de sanciones relacionadas con las ZBE, generando una recaudación que supera los 650 millones de euros. La organización advierte que esta considerable suma podría verse comprometida si el Tribunal Supremo decide no admitir el recurso presentado por el Ayuntamiento.
La AEA denuncia el daño económico que estas multas de dudosa legalidad han causado a cientos de miles de conductores. Mario Arnaldo, presidente de la asociación, ha expresado su preocupación, calificando el recurso del Ayuntamiento como una estrategia dilatoria destinada a seguir recaudando a pesar de las dudas legales que rodean la normativa. Arnaldo ha instado a los conductores a recurrir todas las sanciones recibidas, argumentando que, en caso de que la norma sea finalmente anulada, el Ayuntamiento debería indemnizar a los afectados devolviendo los importes cobrados.
La controversia se centra en la validez de las multas impuestas bajo la normativa de 2021, que fue parcialmente anulada por el TSJM. La nueva ordenanza de Movilidad Sostenible busca subsanar las deficiencias señaladas por el tribunal, pero la AEA considera que la incertidumbre legal persiste mientras el Tribunal Supremo no se pronuncie sobre el recurso de casación.
El delegado del Ayuntamiento, Borja Carabante, ha rechazado la posibilidad de devolver las multas ya pagadas, argumentando que cuando se produjo la infracción la ordenanza estaba vigente . Esta postura contrasta con la demanda de la AEA de una indemnización para los conductores afectados, lo que anticipa un posible conflicto legal en caso de que el Tribunal Supremo anule la normativa.
La situación ha generado un clima de incertidumbre entre los conductores madrileños, muchos de los cuales se han visto sorprendidos por las multas impuestas por acceder a las ZBE sin cumplir con los requisitos establecidos. La AEA ha recibido numerosas quejas de sus asociados, quienes denuncian la falta de información clara y la dificultad para comprender los criterios de acceso a las zonas restringidas.
La resolución del Tribunal Supremo sobre el recurso de casación del Ayuntamiento será crucial para determinar el futuro de las multas por acceder a las ZBE en Madrid. Si el tribunal decide admitir el recurso y confirmar la validez de la normativa, el Ayuntamiento podrá seguir recaudando las sanciones impuestas. Sin embargo, si el tribunal decide inadmitir el recurso o anular la normativa, el Ayuntamiento se verá obligado a devolver los importes cobrados a los conductores afectados, lo que podría suponer un importante revés para las arcas municipales.
La AEA ha anunciado que continuará defendiendo los derechos de los conductores y presionando al Ayuntamiento para que suspenda el cobro de las multas hasta que se resuelva la disputa legal. La organización ha instado a los conductores a mantenerse informados y a recurrir todas las sanciones recibidas, con el fin de proteger sus intereses y evitar posibles perjuicios económicos.
El debate sobre las ZBE en Madrid ha reavivado la discusión sobre la necesidad de equilibrar la protección del medio ambiente con el derecho a la movilidad de los ciudadanos. La AEA defiende que las restricciones al tráfico deben ser proporcionales y justificadas, y que los conductores deben ser informados de manera clara y precisa sobre las normas de acceso a las zonas restringidas. Por su parte, el Ayuntamiento argumenta que las ZBE son necesarias para mejorar la calidad del aire y reducir la contaminación en la ciudad.
La resolución del Tribunal Supremo sobre este caso podría tener importantes implicaciones para otras ciudades españolas que han implementado o están considerando implementar ZBE similares. La decisión sentará un precedente legal que podría afectar a la forma en que se regulan las zonas de bajas emisiones en todo el país.











