Un petrolero de bandera hongkonesa, el AVA 6 , propiedad de la naviera Standwill Shipping, cruzó el estrecho de Ormuz este jueves, a pesar de las recientes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de bloquear esta crucial vía marítima. Si bien Washington ha matizado su postura, asegurando que solo desviará los barcos que se dirigen a o provienen de Irán, el paso del AVA 6 pone de manifiesto la persistente tensión en la región.
Según datos de la plataforma de seguimiento marítimo Mingkun Technology, citada por el South China Morning Post, el AVA 6 zarpó de un puerto en los Emiratos Árabes Unidos el miércoles y ya se encuentra en aguas del golfo de Omán, al otro lado del estrecho de Ormuz. No está claro si el buque navegó directamente a través de la zona de posible bloqueo estadounidense, ya que esta se encuentra ubicada en el golfo de Omán. Un comentarista militar chino, citado por el mismo medio, sugiere que la presencia estadounidense se mantiene alejada del punto más estrecho de Ormuz para evitar la exposición a posibles ataques con misiles y drones por parte de Irán.
En las 24 horas previas a las 17:00 hora china (09:00 GMT) del jueves, Mingkun Technology detectó la salida de tres buques a través del estrecho de Ormuz. El AVA 6 fue el único con bandera vinculada a China, uno de los principales aliados diplomáticos y económicos de Irán. Los otros dos buques estaban registrados en Bahamas y Comoras.
Este no es el primer intento de un buque chino de navegar por Ormuz desde el anuncio del bloqueo estadounidense. El martes, el petrolero Rich Starry , que ya está sujeto a sanciones por parte de Estados Unidos, se dirigió hacia el golfo de Omán, pero finalmente dio la vuelta y permanece actualmente en el golfo Pérsico.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) ha afirmado que las fuerzas armadas estadounidenses no están bloqueando el estrecho de Ormuz , sino que están desviando únicamente los buques que se dirigen a o provienen de Irán. En los últimos tres días, al menos 14 buques han sido desviados por una fuerza compuesta por más de 10.000 militares, 12 barcos y 100 aeronaves.
A pesar de que se había acordado un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, condicionado a la reapertura del estrecho de Ormuz, el tráfico marítimo no ha regresado a los niveles previos al inicio de las tensiones, que se prolongan por más de un mes y medio.
La escalada de tensión se produjo después de que Trump ordenara a la Armada estadounidense bloquear el estrecho de Ormuz y amenazara con eliminar de inmediato cualquier buque iraní que intentara desafiar el bloqueo.
Los buques que han logrado cruzar el estrecho de Ormuz han partido de puertos que no son iraníes, mientras que los buques que Estados Unidos ha bloqueado se dirigían a o provenían de puertos iraníes. Esta situación refleja la estrategia estadounidense de restringir el comercio marítimo con Irán, sin interrumpir completamente el flujo de tráfico a través de una de las rutas marítimas más importantes del mundo.
El estrecho de Ormuz es una vía marítima estratégica que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo. A través de este estrecho transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo, lo que lo convierte en un punto crítico para la economía global. Cualquier interrupción significativa del tráfico en esta zona podría tener consecuencias graves para los mercados energéticos y la estabilidad económica mundial.
La situación en el estrecho de Ormuz sigue siendo volátil y requiere una cuidadosa gestión diplomática para evitar una escalada mayor del conflicto. La presencia militar estadounidense en la región, combinada con las tensiones existentes entre Estados Unidos e Irán, crea un entorno de riesgo que podría desencadenar incidentes imprevistos.
La decisión del AVA 6 de cruzar el estrecho de Ormuz, a pesar de las amenazas de Estados Unidos, podría interpretarse como una señal de desafío por parte de China, que ha mantenido una postura de apoyo a Irán en el contexto de las sanciones estadounidenses. El paso del buque también podría indicar que otros países están dispuestos a desafiar las restricciones impuestas por Estados Unidos, lo que podría complicar aún más la situación en la región.
La comunidad internacional observa de cerca la evolución de los acontecimientos en el estrecho de Ormuz, con la esperanza de que se pueda encontrar una solución diplomática que evite una escalada militar y garantice la seguridad del tráfico marítimo en esta crucial vía de navegación. La estabilidad en el golfo Pérsico es fundamental para la seguridad energética mundial y la prosperidad económica global.









