El Congreso fue escenario de un tenso intercambio de declaraciones entre el diputado del Partido Popular, Jaime de los Santos, y la ministra de Igualdad, Ana Redondo, el pasado miércoles 15 de abril, durante la sesión de control al Gobierno. La discusión, que ha continuado generando debate, se originó a raíz de las acusaciones cruzadas sobre la gestión de la violencia de género y la responsabilidad del Gobierno en la protección de las víctimas.
La ministra Redondo acusó a De los Santos de "mezclar el nombre de las asesinadas en este país con los bulos, las mentiras y el fango", calificando esta actitud como un "insulto" para las víctimas de violencia de género. Además, cuestionó la dedicación del diputado a su labor de oposición, sugiriendo que su constante participación en tertulias y la promoción de su novela le impiden ejercer una oposición constructiva. "Entre tanta tertulia a la que usted asiste, como tertuliano más dicharachero, para poner verdes siempre las políticas de este Gobierno y al Gobierno de España, y entre tanta turné que usted se está haciendo simplemente para promocionar su novela, es imposible y no le da la vida para ejercer la oposición constructiva que le mandata la Constitución y por la que le pagan los ciudadanos y ciudadanas de este país", declaró la ministra.
Estas palabras provocaron una inmediata reacción por parte de De los Santos, quien responsabilizó al Gobierno de Redondo y al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, de "aprisionar a los españoles cada día con más impuestos", argumentando que el Gobierno recauda más que nunca pero no invierte lo suficiente en la lucha contra la violencia machista y en la protección de las mujeres. "Sí, su culpa y la del señor Marlaska, que pertenecen a un Gobierno que aprisiona a los españoles cada día con más impuestos, que recauda más que nunca y no invierte ni un céntimo en la lucha contra la violencia machista, en salvar a esas mujeres", respondió el diputado.
La tensión aumentó cuando la ministra Redondo reprochó a De los Santos su falta de cortesía al no atender sus llamadas telefónicas, especialmente en situaciones críticas donde ella le ofrecía información relevante. "También es una verg enza que, cuando hay una situación crítica y yo le llamo personalmente para darle información privilegiada, usted ni siquiera me coja el teléfono. Eso sí que es una verg enza", afirmó la ministra.
El debate continuó fuera del Congreso, con De los Santos compareciendo en el programa Espejo Público de Antena 3 para aclarar su postura y defender su labor como diputado. En el programa, el diputado calificó la gestión de Redondo como "nefasta" y justificó su presencia en los medios como una herramienta para "desenmascarar al Gobierno" y trasladar el programa del Partido Popular a la ciudadanía.
Durante su entrevista con Susanna Griso, presentadora del programa, De los Santos no se detuvo en sus críticas hacia la ministra Redondo, llegando a sugerirle que debería "leer más" para mejorar su desempeño como ministra. "No me lea a mí, pero lea porque leer siempre mejora a cualquiera. Quizá si leyese un poco más, sería mejor ministra", declaró el diputado. Además, le recomendó la lectura del libro El invencible verano de Liliana , una obra que, según él, aborda uno de los primeros feminicidios en México.
Este intercambio de declaraciones ha generado una fuerte polémica en el ámbito político y social, reavivando el debate sobre la violencia de género, la responsabilidad de los partidos políticos en la lucha contra esta lacra y la calidad del debate parlamentario. La recomendación de lectura del diputado, aunque aparentemente inocua, ha sido interpretada por algunos como un gesto condescendiente y una falta de respeto hacia la ministra Redondo y su trabajo. La discusión pone de manifiesto las profundas diferencias ideológicas entre el Partido Popular y el PSOE en materia de igualdad y violencia de género, y la dificultad de alcanzar acuerdos en este ámbito. El incidente subraya la importancia de un diálogo constructivo y respetuoso entre los representantes políticos, especialmente en temas tan sensibles como la violencia de género, donde las víctimas son las que más sufren las consecuencias de la polarización política.












