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En medio de la plenaria del Senado celebrada el martes 14 de abril en Bogotá, Katherine Miranda, representante a la Cámara de la Alianza Verde, formalizó su respaldo a la candidatura presidencial de Paloma Valencia, del Centro Democrático. Este giro inesperado promete causar un revuelo significativo en el panorama político de cara a las elecciones del 31 de mayo, en las que la aspirante de centroderecha podría dar la sorpresa, según las encuestas actuales.
La confirmación de su adhesión se materializó a través de una fotografía compartida en sus redes sociales, lo que a su vez profundizó la fractura entre Miranda y la dirigencia de su partido. La Alianza Verde, en la víspera, había sellado su apoyo a Iván Cepeda como candidato presidencial, estableciendo una comisión para definir una serie de acuerdos programáticos. La representante, quien en 2022 brindó su apoyo a Gustavo Petro, ahora respaldará a una de sus principales oponentes.
En medio de la polarización, coincidir en lo fundamental es un acto de responsabilidad con el país. Defender la Constitución, respetar las instituciones y pensar primero en Colombia es lo que nos debe unir. Porque liderar también es saber encontrarse. Colombia avanza cuando aprendemos a construir en la diferencia , expresó Miranda a través de sus redes sociales, acompañando la imagen que oficializó su apoyo.
Esta decisión revela una evolución política notable en la trayectoria de Miranda. Anteriormente, fue jefa de debate de Petro en la campaña presidencial de 2022, pero posteriormente se distanció de las políticas gubernamentales, expresando críticas abiertas a las reformas impulsadas por el Ejecutivo. Esta transición parece haber allanado el camino para su alianza con Valencia, a pesar de las críticas que ha recibido.
El respaldo de Miranda a Valencia no solo implica un realineamiento estratégico en el Congreso, sino también una forma de distanciarse de las decisiones de su propio partido. Desconocemos la decisión de la Alianza Verde de apoyar a Iván Cepeda. Es una postura autoritaria que busca silenciar a quienes pensamos distinto", advirtió la parlamentaria en una publicación previa, generando considerable debate.
Según Miranda, su apoyo a Valencia y Juan Daniel Oviedo se basa en la coherencia con la defensa de la Constitución y la independencia de poderes . Esta postura contrasta con la de otros líderes de la colectividad, como Jaime Raúl Salamanca y Ariel Ávila, quienes se inclinaron por la candidatura de Cepeda, como se esperaba. La principal objeción de Miranda radica en la falta de libertad para que los militantes expresen sus propias preferencias, ya que se adoptó una posición colectiva.
La política bogotana, que hasta entonces se había mantenido dentro de la disciplina partidista, decidió tomar distancia para integrarse a una alianza de sectores de centro y derecha. Esta decisión, según sus propias palabras, responde a la necesidad de buscar una alternativa que pueda desafiar la posible consolidación del proyecto progresista en Colombia, representado por Cepeda.
La fórmula Valencia-Oviedo, integrada por la senadora opositora y el exdirector del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y excandidato presidencial, continúa enfocada en atraer a figuras del centro político y consolidar una alternativa frente al bloque oficialista y a la candidatura de Cepeda, que se ha visto afectada por el fracaso de la Paz Total y otros escándalos que involucran al Gobierno Petro.
Durante la plenaria en el legislativo, Valencia respondió con firmeza a las críticas de Cepeda, afirmando: Colombianos, miren bien su elección: yo no tengo amigos en cárceles ni acepto reuniones con ellos. Los criminales deben estar presos, no intimidando a la gente para votar. Yo voy a ser presidente para todos: sin cheques chimbos, sin amenazas. Aquí los alcaldes y gobernadores sí van a ser escuchados .
La decisión de Miranda ha generado una fuerte tensión dentro de la Alianza Verde, evidenciando las divisiones internas que existen en el partido. La representante ha defendido su derecho a tomar decisiones basadas en sus convicciones y en lo que considera mejor para el país, a pesar de las presiones y críticas que ha recibido. El futuro de su relación con la Alianza Verde es incierto, pero su respaldo a Valencia sin duda tendrá un impacto significativo en la campaña presidencial y en el panorama político colombiano. La estrategia de Valencia de atraer figuras del centro político parece estar dando frutos, y su candidatura podría convertirse en una sorpresa en las elecciones del 31 de mayo.










