La derrota del primer ministro húngaro Viktor Orbán a manos de Péter Magyar y su partido Tisza ha sacudido el panorama político europeo, dejando a Estados Unidos y Rusia sin un aliado clave en Budapest. Durante 16 años, Orbán cultivó una relación compleja, siendo visto por la Casa Blanca como un promotor de una Europa más nacionalista y por el Kremlin como un obstáculo para las sanciones y el apoyo a Ucrania. La contundente victoria de Magyar, impulsada por denuncias de corrupción y un llamado a romper con Rusia, marca un punto de inflexión en la política húngara y regional.
Magyar, en una conferencia de prensa en Budapest, describió a Hungría como un país saqueado, traicionado y devastado , prometiendo un cambio radical en la gestión del país. La victoria fue recibida con entusiasmo por líderes europeos como el primer ministro polaco Donald Tusk, quien expresó su alegría a Magyar, y por el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, quien anticipó una mayor cooperación entre Kyiv y Budapest.
El nuevo gobierno de Magyar enfrentará desafíos significativos, incluyendo la revitalización de la economía húngara, la reducción del control de Fidesz sobre los medios de comunicación y el poder judicial, y la gestión de las expectativas de Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea, todas potencias con un interés estratégico en Hungría. El rumbo que Magyar tome tendrá repercusiones que se extenderán mucho más allá de las fronteras húngaras.
Orbán, a menudo comparado con Donald Trump por su retórica populista y nacionalista, desarrolló un modelo de gobernanza iliberal basado en la crítica a la influencia de la Unión Europea y la defensa de los valores tradicionales . Su gobierno apoyó activamente las campañas presidenciales de Trump y cortejó al movimiento MAGA, convirtiendo a Budapest en un centro para conservadores nacionalistas europeos. El apoyo de la administración Trump a la campaña de Orbán se manifestó incluso con la visita del vicepresidente J.D. Vance a Hungría.
Magyar, sin embargo, ha dejado claro que su gobierno no continuará financiando la infraestructura ideológica construida por Orbán. Esto incluye instituciones como el Mathias Corvinus Collegium (MCC), una institución educativa que, según críticos, adoctrina a conservadores nacionalistas y que fue visitada recientemente por Vance. Magyar también ha prometido investigar al MCC y a otras organizaciones similares por posibles delitos de corrupción.
El Estado nunca debió financiarlos. Fue un crimen. Mezclar financiamiento partidista con gasto público del presupuesto estatal es, en mi opinión, un delito , afirmó Magyar, añadiendo que instituciones como el MCC deberían ser investigadas por organismos anticorrupción que planea crear.
En cuanto a la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), un importante encuentro político de derecha originado en Estados Unidos que se ha celebrado en Budapest en los últimos años, Magyar ha declarado que no recibirá fondos estatales bajo su gobierno. CPAC puede venir a Budapest. Son bienvenidos. Pero no con dinero de los contribuyentes húngaros. Con dinero de Fidesz o de los aliados de Orbán, antes de que lo recuperemos , dijo.
La relación de Orbán con Rusia también ha sido un punto central de controversia. Durante años, Hungría obstaculizó los esfuerzos de la Unión Europea para sancionar a Rusia y armar a Ucrania tras la invasión a gran escala ordenada por Putin. En diciembre, Orbán bloqueó un préstamo clave de 90.000 millones de euros para Ucrania, alegando problemas con un oleoducto que transporta petróleo ruso a Hungría a través de Ucrania.
Magyar ha reiterado que Hungría no contribuirá a ese préstamo debido a su difícil situación financiera, pero sugirió que levantaría el veto. A pesar de ello, ha calificado a Moscú como un riesgo de seguridad para Europa y ha prometido un cambio en la política exterior húngara. Si Vladimir Putin me llama, contestaré. Pero no lo llamaré yo , afirmó.
La derrota de Orbán representa un alivio para Europa, que durante años ha lidiado con su postura pro-rusa y su oposición a las políticas de la Unión Europea. Aunque algunos líderes europeos expresan cautela debido al pasado de Magyar en Fidesz y a su inclinación conservadora, la expectativa general es que Hungría se convierta en un socio más predecible y cooperativo dentro de la UE.
Magyar ya ha señalado que romperá con la postura hostil de Orbán hacia Ucrania, afirmando que todos en Hungría saben que Ucrania es la víctima de esta guerra . Sin embargo, comparte algunas posturas con Orbán, como su oposición a una adhesión acelerada de Ucrania a la Unión Europea.
El Kremlin ha declarado que respeta el resultado electoral en Hungría y que está abierto al diálogo con el nuevo liderazgo. La victoria de Magyar, sin embargo, elimina a un aliado clave para Rusia en Europa y fortalece la posición de la Unión Europea en su política hacia Moscú. Para Washington, la derrota de Orbán supone un revés a su estrategia de promover una Europa más alineada con sus intereses, pero también abre la puerta a una mayor cooperación con un gobierno húngaro más proeuropeo.











