El suministro de agua potable en Ovalle se mantiene asegurado a corto plazo gracias a las obras implementadas y las lluvias recientes, pero la posibilidad de un eventual racionamiento, especialmente en el sector productivo, sigue en evaluación ante la persistente sequía que afecta a la región del Limarí. Las autoridades coinciden en que el escenario es frágil y depende crucialmente de las precipitaciones que se registren durante la próxima temporada de invierno.
Andrés Nazer, gerente regional de Aguas del Valle, aseguró que el abastecimiento para consumo humano está garantizado por ahora. Las obras y acciones implementadas, junto al convenio con la Junta de Vigilancia del Río Limarí y las lluvias del último invierno, permiten asegurar el suministro de agua para consumo humano en Ovalle y localidades cercanas durante este año , declaró. Sin embargo, enfatizó la delicadeza de la situación, advirtiendo que un invierno seco podría agravar significativamente el panorama. La situación es crítica y podría agravarse si no se registran lluvias durante este invierno, por lo que es clave mantener el cuidado del recurso , agregó.
El Consejo Regional comparte esta preocupación. El consejero Max Aguirre detalló que la región presenta una capacidad de almacenamiento de apenas un 12%, siendo la cuenca del Limarí la más afectada, con un alarmante 8%. Esto refleja un escenario complejo , afirmó. En caso de que las proyecciones de lluvia no se cumplan, se contempla la posibilidad de implementar medidas de restricción, priorizando siempre el consumo humano. Si estas lluvias no se concretan, podría ser necesario avanzar en medidas de racionamiento, especialmente en la agricultura, priorizando el consumo humano , señaló Aguirre.
El consejero Carlos Ramos, por su parte, señaló que la crisis hídrica no es solo un problema climático, sino que también revela fallas estructurales en la gestión del recurso. Existe un riesgo, es un escenario que siempre está en evaluación, pero aún no hay nada definitivo , sostuvo. Ramos criticó la lentitud en la toma de decisiones y la excesiva centralización, argumentando que las regiones deberían tener mayor autonomía para abordar la emergencia con la rapidez que requiere. Llevamos más de una década enfrentando esta sequía en el Limarí y aún faltan decisiones más rápidas y concretas para abordar el problema de fondo , indicó. Muchas de las decisiones siguen dependiendo del nivel central, cuando debieran adoptarse con mayor rapidez desde las regiones, considerando la urgencia que enfrenta la provincia .
El Gobierno Regional ha respondido a la crisis con iniciativas destinadas a fortalecer el abastecimiento, especialmente en las zonas rurales. El gobernador Cristóbal Juliá informó que se están ejecutando proyectos por más de $1.500 millones enfocados en sistemas de Agua Potable Rural (APR) para el año 2026. Estamos conscientes de la compleja situación hídrica que enfrenta la provincia del Limarí, por lo que estamos impulsando proyectos de apoyo a los sistemas de Agua Potable Rural, junto con otras iniciativas para fortalecer la seguridad hídrica , explicó Juliá.
Estos recursos se invertirán en mejorar la infraestructura de distribución y optimizar el uso del agua, con especial atención a los sectores rurales más vulnerables. Además, se están realizando estudios preinversionales para explorar la posibilidad de reutilizar aguas servidas, buscando nuevas fuentes de abastecimiento.
El Gobierno Regional también ha intensificado la coordinación con los distintos servicios públicos para prepararse ante posibles escenarios de emergencia. Sin embargo, Juliá fue enfático al señalar que las lluvias esperadas no resolverán el problema estructural de la sequía. Si bien existe expectativa por eventuales lluvias en los próximos meses, estas no resuelven por sí solas el déficit estructural que arrastra la región desde hace más de una década , afirmó.
La situación hídrica en Ovalle se encuentra, por lo tanto, en un delicado equilibrio. Si bien el suministro de agua potable para consumo humano está garantizado a corto plazo, el riesgo de restricciones futuras persiste y depende en gran medida de la cantidad de lluvia que se registre durante el invierno. La necesidad de soluciones estructurales y una gestión más eficiente del recurso hídrico se presenta como un desafío urgente para las autoridades y la comunidad local. La sequía en la cuenca del Limarí, que ya supera los diez años, exige una respuesta integral y coordinada para asegurar el futuro del agua en la región. La capacidad de almacenamiento actual, con un promedio regional del 12% y un preocupante 8% en la cuenca del Limarí, subraya la gravedad de la situación y la importancia de tomar medidas preventivas para evitar un escenario de crisis aún mayor.










