El Ministerio de Ambiente de Colombia oficializó este lunes el protocolo técnico para la eutanasia de hipopótamos comunes (Hippopotamus amphibius) como medida de control ante su rápida expansión en Antioquia y otros tres departamentos del país. Esta normativa, integrada en el plan de manejo de la especie exótica invasora, responde a la creciente crisis ecológica y social generada por la sobrepoblación de estos animales en el Magdalena Medio.
La caza de control, definida como la regulación de poblaciones de fauna silvestre por razones sociales, económicas o ecológicas, considera la eutanasia como una de sus tres actividades clave, junto con la ceba y captura previa, y la disposición final de los cadáveres. El Ministerio de Ambiente justifica esta medida basándose en la sentencia C-045 de 2019 de la Corte Constitucional, que avala excepciones al principio de bienestar animal cuando se busca controlar especies invasoras. Sin embargo, el protocolo enfatiza que la eutanasia debe ser un acto humanitario e indoloro, garantizando una rápida pérdida de la conciencia.
El proceso estará bajo la dirección de médicos veterinarios con experiencia certificada en fauna silvestre, quienes velarán por el cumplimiento de las normas de bioseguridad y bienestar animal. Antes de la eutanasia, se implementará una etapa de ceba y captura, construyendo corrales de estructura metálica o hierro con un área mínima de 15 metros cuadrados por individuo, ubicados cerca de los ríos y quebradas donde habitan los hipopótamos.
Para atraer a los animales a los corrales, se utilizarán alimentos atractivos que no forman parte de su dieta natural, como zanahorias, repollo, lechuga, frutas y melaza. Dada la actividad crepuscular de los hipopótamos, las actividades de ceba se realizarán preferentemente en horas de la tarde para optimizar la captura. Una vez que el hipopótamo ingresa al corral, se activará un mecanismo de guaya y broche para cerrar la puerta, manteniendo un entorno tranquilo, controlando ruidos y luces intensas para evitar el estrés excesivo del animal. La preparación también incluye un inventario meticuloso de medicamentos, rifles y equipos de protección personal para garantizar la seguridad de los operarios.
La eutanasia química se llevará a cabo en varias etapas para asegurar que el animal no sufra dolor. Inicialmente, se realizará la inmovilización remota mediante rifles de dardos neumáticos de entre 3,9 y 4 kg de peso, con un alcance de hasta 90 metros. Los dardos deberán tener agujas especiales para megavertebrados de 8 cm de largo (calibre 13G) para penetrar la gruesa piel y alcanzar el músculo. El protocolo sugiere cinco opciones de fármacos, ajustadas según el peso del ejemplar, que puede oscilar entre 800 kg y 2.500 kg.
Tras lograr la sedación profunda en un período de 10 a 20 minutos, el equipo médico accederá al animal para colocar vías venosas en la vena auricular o cefálica, administrando una dosis adicional de Detomidina y Ketamina para profundizar el plano anestésico. Finalmente, la muerte se inducirá mediante el uso de medicamentos específicos.
En situaciones donde la inmovilización química no sea viable o el animal se encuentre en libertad y sea difícil de confinar, el protocolo recomienda el método físico mediante arma de fuego. El tirador experto deberá apuntar directamente a la masa cerebral para causar una insensibilización inmediata. La elección de este método dependerá de la evaluación técnica del terreno y los riesgos involucrados, asegurando que los animales estén alejados de cuerpos de agua para facilitar la disposición del cadáver.
Una vez confirmada la muerte mediante la verificación de la ausencia de pulso, reflejo corneal y pupilas fijas, se procederá a realizar una necropsia completa en un plazo no mayor a 24 horas. Este procedimiento forense es vital para recolectar información sobre la salud de la población y documentar las causas del deceso. Sin embargo, la manipulación de cadáveres de hipopótamos conlleva riesgos biológicos significativos, ya que son portadores potenciales de enfermedades como Leptospira, Brucella, Tuberculosis y Ántrax.
El personal deberá utilizar overoles impermeables, doble guante, mascarillas N95 o respiradores P100 y gafas de seguridad. La fase final del protocolo es la disposición sanitaria de los cadáveres, siendo el enterramiento el método preferido por su rapidez y seguridad. Se requerirá el uso de maquinaria pesada, como excavadoras y camiones de volteo, para construir fosas de 4 a 5 metros de profundidad, perforando las cavidades torácica y abdominal antes de cubrir el cuerpo con tierra para evitar la acumulación de gases de descomposición.
Como alternativa, se contempla la incineración en hornos crematorios que operen a más de 900 C, garantizando la destrucción total de patógenos y cumpliendo con los estándares de emisiones atmosféricas.
Javier Valencia, director de Cornare, explicó que la eutanasia ya se había propuesto anteriormente, basándose en la realidad técnica de la especie en el Magdalena Medio. Aclaró que Cornare no ejecutará directamente esta tarea, sino que posiblemente requerirá una convocatoria internacional, ya que no existen empresas especializadas en este tipo de procedimientos en el país. Gestionamos el marco técnico y los proyectos para que, de la mano del Gobierno Nacional y expertos, se apliquen las medidas que el territorio necesita , añadió.
Valencia detalló que la eutanasia no es la primera medida de control que se aplica, pero es una herramienta indispensable. Debemos ser honestos con el país: hay ejemplares que, por su ubicación, agresividad o condiciones logísticas, no pueden ser esterilizados ni trasladados. Sin esta alternativa, el crecimiento de la población será incontrolable y el problema no tendría fin , afirmó.
Cornare continuará aplicando la translocación, que implica el traslado de los animales a reservas naturales y zoológicos, y la esterilización quirúrgica, que ya se ha aplicado en 35 animales. Con respecto a la translocación, se han realizado contactos con al menos seis países y se han recibido ofertas de zoológicos y santuarios en el extranjero que tienen capacidad para recibir algunos individuos. El principal obstáculo es la obtención de los permisos de comercio internacional de especies, que dependen de las acciones diplomáticas del Gobierno Nacional.












