El ascenso de Péter Magyar, un antiguo aliado de Viktor Orbán, podría poner fin a su mandato de 16 años como primer ministro de Hungría. Magyar, de 45 años, ha logrado captar el descontento de los votantes húngaros, especialmente aquellos que han crecido bajo el gobierno de Orbán, a pesar de un sistema electoral considerado por observadores como sesgado y un panorama mediático favorable al gobierno.
Magyar, proveniente de una familia acomodada de Budapest con vínculos políticos, transitó de ser miembro del partido Fidesz y esposo de la entonces ministra de Justicia Judit Varga, a convertirse en su principal opositor. Un escándalo de indultos a un funcionario condenado por encubrir abusos a menores sacudió a Fidesz, exponiendo lo que muchos consideran una hipocresía en la defensa de los valores familiares y cristianos por parte del gobierno.
Tras la renuncia de Varga, Magyar irrumpió en la escena política con una explosiva entrevista en video donde acusó a Orbán y sus aliados de corrupción y de ocultar la riqueza acumulada por unas pocas familias. Su partido, Tisza, cuyo nombre significa respeto y libertad , obtuvo casi el 30% de los votos en las elecciones al Parlamento Europeo, convirtiendo a Magyar en eurodiputado y consolidándolo como una alternativa viable a Orbán.
A diferencia de Orbán, cuya campaña se centró en política exterior, Magyar se enfocó en asuntos internos como la economía y la corrupción. Construyó una relación directa con los votantes, visitando pueblos y ciudades, y anticipándose a los ataques de Fidesz, incluso prediciendo intentos de desprestigio personal. Evitó caer en las trampas de la polarización, manteniendo una postura cautelosa sobre temas como el movimiento LGBTQ+ y la guerra en Ucrania.
La victoria de Magyar podría desbloquear alrededor de 18.000 millones de euros en fondos de la Unión Europea, actualmente retenidos debido a preocupaciones sobre el retroceso democrático bajo Orbán. Sin embargo, muchos húngaros aún se muestran cautelosos, considerando su voto como una expresión de rechazo a Orbán más que una adhesión total a Magyar. La tarea de reconstruir Hungría, según Magyar, será un proceso largo y gradual.
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