Desde Miami, el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, advirtió sobre la imposición de una falsa paz y una engan osa normalidad por parte de las dictaduras, sustentada en el miedo. Báez enfatizó que la paz verdadera no puede existir en contextos marcados por la represión, el control y el exilio forzado.
La declaración del obispo, realizada desde su exilio en Miami, constituye una crítica directa a los regímenes autoritarios que, según su perspectiva, buscan silenciar la disidencia y mantener el poder a través de la intimidación y la supresión de las libertades fundamentales. Báez no mencionó explícitamente ningún país en particular, pero el contexto de su exilio y su anterior labor pastoral en Nicaragua sugieren que sus palabras están dirigidas a la situación política en su país natal.
El concepto de falsa paz , según el obispo, se refiere a una situación aparente de calma y estabilidad que se construye sobre la base de la injusticia y la violación de los derechos humanos. Esta normalidad impuesta, argumenta, es engañosa porque oculta la realidad del sufrimiento y la opresión que experimentan aquellos que se oponen al régimen.
Báez subraya que la paz auténtica requiere la presencia de justicia, libertad y respeto por la dignidad humana. En ausencia de estos elementos esenciales, lo que se ofrece como paz no es más que una fachada que busca legitimar el poder autoritario y perpetuar la impunidad.
El obispo también condenó el uso del miedo como herramienta de control político. Señaló que las dictaduras se valen del temor para silenciar a la oposición, reprimir las protestas y manipular la opinión pública. Al crear un clima de inseguridad y amenaza, los regímenes autoritarios buscan disuadir a la población de expresar sus opiniones y defender sus derechos.
El exilio forzado, según Báez, es una de las consecuencias más dolorosas de la represión política. Al obligar a las personas a abandonar sus hogares y sus países, las dictaduras no solo les privan de su libertad, sino que también las separan de sus familias, sus amigos y sus raíces culturales. El exilio, por lo tanto, representa una profunda herida tanto para las víctimas como para la sociedad en su conjunto.
La advertencia del obispo Báez se suma a las numerosas voces que denuncian la creciente ola de autoritarismo y represión en diferentes partes del mundo. Su mensaje es un llamado a la conciencia y a la acción para defender los valores democráticos y los derechos humanos frente a las amenazas que plantean las dictaduras.
La declaración del obispo Báez resuena en un momento en que varias naciones enfrentan desafíos significativos en materia de derechos humanos y libertades civiles. Su mensaje insta a la comunidad internacional a no normalizar la represión y a exigir responsabilidades a los regímenes autoritarios por sus acciones. La falsa paz , según el obispo, no debe ser aceptada como una alternativa viable a la justicia y la libertad.
El obispo Báez ha sido una figura clave en la denuncia de la situación política en Nicaragua, donde ha criticado abiertamente la represión y la falta de libertades. Su exilio en Miami, al que se vio obligado a causa de las amenazas y el hostigamiento por parte del gobierno, lo ha convertido en una voz aún más influyente en la defensa de los derechos humanos y la democracia en su país. Su mensaje, aunque emitido desde el exilio, sigue siendo relevante y resonante para aquellos que luchan por un futuro más justo y libre.











