Tucumán enfrenta un aumento preocupante en los casos de chikungunya, una enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti. En tan solo una semana, los contagios se incrementaron en un 60%, elevando la alerta sanitaria en la provincia y en el norte argentino. A pesar del incremento, hasta el momento no se han registrado pacientes internados, lo que ofrece un respiro a las autoridades sanitarias.
Según los datos oficiales proporcionados por el Siprosa, se han detectado 93 casos confirmados, un aumento significativo en comparación con los 36 reportados la semana anterior. La mayoría de los contagios se concentran en conglomerados urbanos ubicados en la zona sureste de San Miguel de Tucumán y en la localidad de El Manantial. No obstante, en los últimos días se han comenzado a identificar casos aislados en otras áreas de la Capital y en el interior de la provincia, según confirmó Romina Cuezzo, directora de Epidemiología del Siprosa.
El ministro de Salud, Luis Medina Ruiz, advirtió sobre el complicado escenario regional, destacando la situación en países limítrofes como Bolivia, Brasil y Paraguay, así como el brote en la provincia de Salta, donde ya se han notificado más de 500 infectados. La presión epidemiológica que observábamos en la región finalmente ha llegado a Tucumán , afirmó el ministro.
Un aspecto que genera cierta tranquilidad entre las autoridades es que la mayoría de los casos han sido detectados a través de operativos de búsqueda activa. Equipos sanitarios están recorriendo los barrios casa por casa, identificando a personas con fiebre y otros síntomas compatibles con la enfermedad. No estamos ante pacientes que llegan en estado grave a la guardia, sino que son detectados durante estos operativos, lo que nos permite actuar con rapidez , explicó Medina Ruiz. La estrategia implementada incluye la intervención inmediata en los domicilios, la eliminación de criaderos de mosquitos y la fumigación en las zonas afectadas.
Esta metodología, según el ministro, permite un mayor control de la situación. Nos da la certeza de que no hay un gran número de casos ocultos , aseguró. Sin embargo, insistió en que el brote está contenido, pero no controlado de forma definitiva. Si la enfermedad se vuelve masiva, siempre existe un porcentaje de personas que puede presentar complicaciones. Eso es lo que queremos evitar , enfatizó.
Ante la pregunta sobre los factores que podrían desencadenar una epidemia de mayor magnitud, Cuezzo explicó: El impacto de una epidemia depende de múltiples factores, como el número de personas susceptibles a enfermar, las condiciones ambientales y la presencia de vectores que transmiten la enfermedad. En nuestra provincia, el escenario es propicio para la ocurrencia de estas enfermedades, por lo que es necesario reforzar las medidas de prevención .
Uno de los datos más preocupantes que surge del trabajo territorial de los agentes sanitarios es la detección de criaderos de mosquitos en muchas de las viviendas inspeccionadas. Esta situación resulta llamativa, especialmente considerando la experiencia reciente de la provincia con epidemias de dengue.
El trabajo de los agentes sanitarios es minucioso y constante: golpean puertas, recorren patios y se esfuerzan por concientizar a los vecinos sobre la importancia de eliminar recipientes con agua acumulada. Sin embargo, el desafío sigue siendo considerable.
Las autoridades sanitarias insisten en que la prevención es fundamental y debe ser sostenida en todos los niveles, desde los hogares hasta las instituciones. Entre las principales recomendaciones se destacan el uso de repelente, incluso dentro del hogar; la eliminación de cacharros donde se acumule agua, tanto en el interior como en el exterior de las viviendas; y la consulta inmediata al médico ante la aparición de fiebre y dolor corporal.
Una persona con fiebre debe utilizar repelente para evitar que el mosquito la pique y transmita la enfermedad a otros , subrayó el ministro. Además, las recientes lluvias han agravado el escenario. Cualquier objeto que acumule agua puede convertirse en un criadero. Es necesario dar vuelta recipientes, juguetes, floreros, todo , advirtió.
Si bien el principal foco se ubica en el sur de la capital, en un área densamente poblada delimitada por distintas avenidas, se están registrando nuevos casos en otras localidades. El mosquito no vuela más de 100 o 200 metros, pero el virus se traslada con las personas , explicó Medina Ruiz.
A pesar del aumento de contagios, el ministro procuró transmitir calma, asegurando que no hay pacientes graves ni internados, que todos los casos cursan la enfermedad en sus domicilios y que más de la mitad ya ha recibido el alta médica.
El chikungunya presenta síntomas similares al dengue, aunque con una característica distintiva: el dolor articular intenso. Hay fiebre alta, dolor de cuerpo, dolor de cabeza y cansancio, pero el dolor en las articulaciones puede ser tan fuerte que impide levantarse , detalló el ministro.
El nombre de la enfermedad proviene del idioma makonde, hablado en Tanzania, y significa aquel que se encorva , en referencia a la postura que adoptan muchos pacientes debido al dolor. A diferencia del dengue, el chikungunya no suele provocar una disminución marcada de las plaquetas, por lo que el riesgo de hemorragias es menor. Sin embargo, puede resultar grave en personas vulnerables, como adultos mayores o pacientes con enfermedades preexistentes.
Cinco o seis días de fiebre alta, sin comer ni hidratarse correctamente, pueden poner en riesgo la vida , advirtió Medina Ruiz. Por eso, las autoridades remarcan la importancia de evitar la automedicación y consultar rápidamente ante la aparición de síntomas.
Mientras tanto, la provincia refuerza los controles y apela a la responsabilidad social para frenar la propagación. En un contexto regional complejo, el mensaje es claro: no bajar la guardia.











