El avión Hércules FAC 1016 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, que se estrelló en Puerto Leguízamo (Putumayo) el 23 de marzo de 2026, cobrando la vida de 69 personas y dejando 57 heridos, no contaba con cobertura de seguro, según un informe revelado por Caracol Radio W. La tragedia ha desatado una ola de cuestionamientos sobre la gestión de recursos y el mantenimiento de la flota aérea militar colombiana.
El informe detalla que la Fuerza Aeroespacial había advertido en enero de 2026 sobre un déficit de $258.224 millones destinado a la contratación de seguros, lo que imposibilitó cubrir la totalidad de sus aeronaves. Documentos internos de la FAC confirman que el Hércules siniestrado en Putumayo no se encuentra dentro de las aeronaves aseguradas . La situación refleja una limitación estructural en la capacidad de la Fuerza para proteger su flota, ya que el amparo de seguros contempla una cantidad limitada de aeronaves y se alerta sobre la falta de recursos necesarios para contratar la totalidad de los seguros .
El accidente ocurrió en los primeros segundos después del despegue del aeropuerto de Puerto Leguízamo, con destino a Puerto Asís, cuando la aeronave se precipitó al suelo y se incendió. A bordo viajaban 126 personas: 11 miembros de la Fuerza Aeroespacial, 113 militares del Ejército y dos policías, según el balance oficial de las Fuerzas Militares.
La revelación de la falta de seguro ha generado controversia, y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, ya había confirmado esta situación en declaraciones a Semana. Sánchez admitió que, en caso de accidentes como este, las aeronaves no recibirán reparación alguna. Ya tendremos que mirar cómo nosotros recuperamos más capacidades y es una pérdida muy lamentable, pues las máquinas se pierden, se destruyen y pues uno va y hace el esfuerzo y busca otra aeronave , declaró el ministro.
El ministro Sánchez también enfatizó la importancia del Hércules en las operaciones de seguridad nacional, tanto militares como de apoyo policial, e incluso en el refuerzo de la seguridad en eventos masivos. Cuando ocurre, por ejemplo, un disturbio, se requiere reforzar la seguridad con policía para un carnaval o unas fiestas de los colombianos, se emplea esa aeronave. Es una aeronave que es necesaria para el contexto que tenemos como nación , añadió.
Tras el accidente, el fabricante del Hércules se ofreció a colaborar con el Ministerio de Defensa en la investigación técnica para determinar las causas del siniestro. Paralelamente, el ministro Sánchez informó que tres aviones adicionales se encuentran inactivos debido a la falta de repuestos, y que dos de ellos fueron retirados de servicio después del accidente en Putumayo.
La situación se conoció durante un debate de control político en la Comisión Sexta del Senado, convocado para analizar los detalles del siniestro aéreo en Puerto Leguízamo. El senador Esteban Quintero (Centro Democrático) cuestionó la gestión estatal, argumentando que la tragedia es el resultado de una falla sistémica . El Estado colombiano falló, y no solo por el accidente, sino por la crisis del mantenimiento de las aeronaves, por la infraestructura aeroportuaria deficiente y por la deficiencia en las herramientas que se le dan a los controladores aéreos , expresó.
El senador Carlos Guevara, del Partido Mira, solicitó un informe técnico detallado sobre la Corporación de la Industria Aeronáutica Colombiana (CIAC), centrándose en la certificación de la entidad y la calidad del mantenimiento realizado en la aeronave. Guevara exigió aclaraciones sobre la acreditación de la empresa y las instancias encargadas de su supervisión, con el fin de garantizar la transparencia y el rigor en los controles de seguridad aeronáutica.
Ante las acusaciones sobre posibles deficiencias en el mantenimiento de las aeronaves militares, el general Hugo López, comandante de las Fuerzas Militares, defendió la actuación institucional y negó que el avión hubiera operado con fallas previas. Este es un accidente que no esperábamos. Nadie espera eso. Esto es una verdadera tragedia (...) nunca hemos mandado a un equipo de soldados en una operación militar en una aeronave que tenga alguna falla. Eso inmediatamente se suspende , afirmó el general López.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, reconoció ante el Congreso que la flota militar enfrenta desafíos debido a restricciones internacionales que dificultan la adquisición de repuestos y el mantenimiento de las aeronaves. Las empresas que hacen mantenimiento están en listas que no permiten hacer transacciones con países como Colombia y eso nos ha generado una afectación importante , explicó.
Sánchez también diferenció la operación de la aviación militar de la aviación civil, destacando que las misiones de la fuerza pública se desarrollan en un entorno hostil, que requiere vuelos nocturnos, el uso de visores especiales y trayectos sobre áreas remotas, sin las condiciones estándar de la aviación comercial. Esta realidad, según el ministro, exige protocolos de seguridad adaptados a contextos de riesgo permanente. La tragedia del Hércules FAC 1016 pone de manifiesto las vulnerabilidades y desafíos que enfrenta la Fuerza Aeroespacial Colombiana, y plantea interrogantes sobre la necesidad de fortalecer la inversión en seguridad aérea y el mantenimiento de la flota militar.











