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El recorte de frecuencias de los colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se agudizó este miércoles, afectando a miles de pasajeros. La reducción de servicios alcanza el 30%, generando largas filas en las paradas de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, y provocando el descontento generalizado de los usuarios.
La medida responde principalmente al impacto del aumento en el precio del gasoil, que ha experimentado una suba acumulada del 25% en el último mes, exacerbada por la situación de conflicto en Medio Oriente. Las empresas del sector alertaron sobre el incremento en sus costos operativos, lo que las llevó a tomar esta decisión.
El malestar se manifiesta en las largas esperas para poder acceder a un colectivo que permita a los ciudadanos llegar a sus lugares de trabajo. La situación se replica en diversos puntos de CABA y el conurbano. Los usuarios describen la dificultad que enfrentan para completar sus trayectos diarios.
En puntos clave como Liniers y Constitución, se observan largas colas de personas esperando para subir a las unidades, las cuales circulan completamente llenas. La capacidad limitada de los colectivos, sumada a la menor frecuencia, agrava la situación y dificulta aún más el traslado de los pasajeros.
Una mujer relató a TN su experiencia: Es un desastre lo que está pasando. No se puede viajar así. Es imposible. Me levanto a las 4 de la mañana. Viajo de (Rafael) Calzada a Banfield. De Banfield tomo el tren hasta Constitución y de acá tomo el 168 hasta Once. Me la paso viajando. Son tres horas para venir y otras tres para volver a mi casa . Este testimonio refleja la problemática que enfrentan muchos usuarios que deben realizar trasbordos y largos recorridos para llegar a sus destinos.
Ante este panorama, el Gobierno ha convocado a las empresas de colectivos a una reunión con el objetivo de destrabar el conflicto y evitar un posible paro de servicio. La reunión se llevará a cabo este jueves 9 de abril a las 11 en la Secretaría de Transporte, donde se espera discutir posibles soluciones y medidas para paliar la situación.
El origen de la crisis se remonta a las reclamaciones de las compañías de transporte automotor de pasajeros, quienes solicitan una revisión de la estructura de precios y subsidios. A través de una carta dirigida al secretario de Transporte, Fernando Herrmannm, las empresas pidieron que se considere el aumento de los combustibles y se les otorgue un anticipo correspondiente al mes de abril.
En la misiva, las empresas advierten que el último cálculo de costos realizado por el Gobierno se basó en un precio del gasoil de $1744,15 por litro, mientras que actualmente estiman que el costo supera los $1915 por litro, lo que representa una diferencia del 9,8%. Este incremento en el precio del combustible impacta directamente en los costos operativos de las empresas, dificultando la prestación del servicio.
La determinación de la estructura de subsidios que Nación entrega a las empresas se realiza a través de un cálculo mensual que considera factores como los recorridos de cada línea y la cantidad de pasajeros transportados. Actualmente, la Secretaría de Transporte destina aproximadamente $90.000 millones mensuales en concepto de asistencia a las empresas. Se estima que el Estado cubre el 65% del costo final de los boletos, mientras que el 35% restante es asumido por los usuarios a través de la tarifa.
La situación pone de manifiesto la complejidad del sistema de transporte público en AMBA y la necesidad de encontrar soluciones que permitan garantizar la prestación del servicio de manera eficiente y accesible para todos los ciudadanos. La reunión entre el Gobierno y las empresas de colectivos será crucial para definir el futuro del transporte público en la región y evitar mayores inconvenientes para los usuarios. La resolución del conflicto dependerá de la capacidad de las partes para llegar a un acuerdo que contemple las necesidades de las empresas y las demandas de los pasajeros.












