Los gobiernos de todo el mundo han reaccionado con una mezcla de alivio, cautela y agradecimiento tras el acuerdo alcanzado entre Irán y Estados Unidos para detener las hostilidades durante un período de dos semanas, gracias a la mediación de Pakistán. La noticia, que llegó en medio de crecientes temores por una escalada bélica en Oriente Medio, ha sido recibida con beneplácito, aunque con un llamado generalizado a continuar por la vía diplomática para alcanzar una solución duradera.
La Unión Europea calificó el acuerdo como una "desescalada muy necesaria", mientras que España lo describió como "un rayo de esperanza". Catar lo consideró "un primer paso para la desescalada" y el Kremlin expresó su "satisfacción" por la decisión de evitar una mayor escalada militar. El secretario general de la ONU, António Guterres, celebró el anuncio, pero instó a ambas partes a "cumplir con sus obligaciones" y a poner fin urgentemente a las hostilidades para proteger a los civiles y aliviar el sufrimiento humano.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se mostró aliviada y enfatizó la importancia de continuar las negociaciones para lograr una solución duradera al conflicto. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, pidió a todas las partes que cumplan con los términos del acuerdo, asegurando que la UE está preparada para apoyar los esfuerzos en curso y mantiene un contacto constante con sus socios en la región.
El Papa León XIV expresó su satisfacción y esperanza, destacando que el retorno a la negociación es el único camino para poner fin a la guerra. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, celebró el alto el fuego, pero advirtió que el alivio momentáneo no debe hacer olvidar el caos, la destrucción y las vidas perdidas. En un tono contundente, Sánchez afirmó que España no aplaudirá a quienes "incendian el mundo porque se presenten con un cubo".
El primer ministro británico, Keir Starmer, se sumó a las voces de alivio, celebrando el acuerdo como un momento de respiro para la región y el mundo. El canciller alemán, Friedrich Merz, agradeció a Pakistán su labor de mediación y subrayó que el objetivo inmediato debe ser negociar en los próximos días "el fin definitivo" de la guerra.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reconoció que, dado el tono beligerante de las declaraciones previas, la noticia del alto el fuego fue recibida con satisfacción. Turquía celebró el acuerdo y pidió que la tregua se aplique íntegramente y sea respetada por todas las partes, enfatizando que el camino hacia una paz duradera solo es posible a través del diálogo, la diplomacia y la confianza mutua.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, valoró positivamente el alto el fuego como un paso hacia un acuerdo de paz y aprovechó la ocasión para dirigirse a Rusia, expresando la disposición de Ucrania a responder de la misma manera si Rusia detiene sus ataques.
Gobiernos de Portugal, Arabia Saudí y Omán también celebraron el acuerdo, destacando la necesidad de un acuerdo permanente que garantice la seguridad y la estabilidad en la región, y que mantenga abierto el estrecho de Ormuz. Omán, como mediador, subrayó la importancia de intensificar los esfuerzos para encontrar soluciones que pongan fin a la crisis de raíz y logren un cese permanente de las hostilidades. El presidente de Egipto, Abdelfatah al Sisi, lo calificó de "avance positivo" que debe culminar en un acuerdo permanente que restablezca la seguridad y la estabilidad, promoviendo el desarrollo y la prosperidad en la región.
China expresó su apoyo al cese temporal de hostilidades y reiteró su postura constante a favor de la resolución de las disputas por medios políticos y diplomáticos para restaurar la calma en Oriente Medio y el Golfo. Japón, a través de su primera ministra Sanae Takaichi, expresó su satisfacción y subrayó la importancia de garantizar la seguridad de la navegación por el estrecho de Ormuz.
India celebró el acuerdo, reafirmando su creencia en la desescalada, el diálogo y la diplomacia como herramientas esenciales para poner fin al conflicto. Azerbaiyán mostró su apoyo y llamó a las partes a un diálogo productivo para solucionar los problemas existentes y fortalecer la confianza mutua.
La Unión Africana consideró el alto el fuego como "un paso significativo" que refleja "un liderazgo encomiable y un compromiso compartido con la desescalada". Sudán también lo calificó de "paso positivo hacia la desescalada".
Los países bálticos y nórdicos saludaron el alto el fuego temporal, esperando que sea un primer paso hacia un acuerdo de paz estable que restablezca la circulación por el estrecho de Ormuz. Catar, por su parte, pidió a Irán que cese las hostilidades, considerando el alto el fuego como un primer paso hacia la desescalada y subrayando la necesidad urgente de aprovecharlo para evitar la propagación de la tensión en la región.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, reaccionó con prudencia, advirtiendo que la situación no está definitivamente estabilizada, dadas las experiencias pasadas y las acciones de los políticos involucrados. Esta cautela refleja una preocupación generalizada sobre la fragilidad del acuerdo y la posibilidad de que las hostilidades se reanuden si no se logra un avance significativo en las negociaciones durante las próximas dos semanas.











