Dos buques han cruzado el estrecho de Ormuz desde que Irán aceptó reabrir esta vía estratégica como parte de un acuerdo de alto el fuego con Estados Unidos, según informó la compañía de seguimiento marítimo MarineTraffic este miércoles. Este desarrollo representa un primer indicio, aunque cauteloso, de una posible normalización del tráfico marítimo en una de las rutas comerciales más importantes del mundo.
El estrecho de Ormuz, un cuello de botella vital que conecta las aguas del Golfo con las principales rutas marítimas internacionales, ha visto una drástica reducción en su actividad desde el inicio de las tensiones y el posterior conflicto. En tiempos normales, aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo y gas transita por esta vía. Sin embargo, desde el 1 de marzo hasta el 7 de abril, solo 307 buques cruzaron el estrecho, lo que representa una caída del 95% en comparación con los niveles previos al conflicto, de acuerdo con datos proporcionados por la firma Kpler, propietaria de MarineTraffic.
Los dos buques que marcaron este retorno limitado a la actividad fueron el granelero NJ Earth, de propiedad griega, y el Daytona Beach, con bandera de Liberia. Ambos navíos, según MarineTraffic, zarparon del puerto de Bandar Abás, en Irán, y cruzaron el estrecho a las 08H44 GMT y las 06H59 GMT respectivamente.
El tránsito de estos buques se produce tras el acuerdo alcanzado el martes entre Estados Unidos e Irán para un alto el fuego de dos semanas. Durante este periodo, los tránsitos por Ormuz se llevarán a cabo "en coordinación con las fuerzas armadas iraníes", según declaró el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, a través de su cuenta en la red social X.
Sin embargo, la reapertura no es total ni definitiva. Ana Subasic, analista de Kpler, advierte que es "demasiado pronto para decir si se trata de una reapertura más amplia vinculada al alto el fuego o una autorización pactada de antemano". Subasic señaló que el NJ Earth mantuvo activado su transpondedor mientras navegaba cerca de la isla iraní de Larak, conocida en el sector marítimo como el "peaje de Teherán" por la revista Lloyd's List, lo que sugiere un control estricto por parte de las autoridades iraníes.
La AFP ha intentado confirmar el destino final de los buques, pero hasta el momento no ha obtenido respuesta.
La situación en el Golfo ha sido de gran preocupación para la industria marítima. Según Lloyd's List, más de 800 buques se encuentran actualmente inmovilizados en la región, a la espera de una mejora en las condiciones de seguridad. No obstante, armadores y fletadores han comenzado a prepararse para reanudar sus operaciones, ante la perspectiva de una desescalada.
El acceso al estrecho de Ormuz fue restringido drásticamente por Irán desde el inicio de la ofensiva israeloestadounidense el 28 de febrero, lo que provocó un aumento en los costos del transporte marítimo y generó incertidumbre en los mercados energéticos.
El acuerdo de alto el fuego también ha sido respaldado por Israel, según la Casa Blanca. La administración estadounidense ha calificado el acuerdo como una "victoria", aunque ha enfatizado la necesidad de mantener la vigilancia y la prudencia.
El impacto económico del alto el fuego se ha reflejado inmediatamente en los mercados de energía. El barril de petróleo WTI se desplomó casi un 18% tras el anuncio de la tregua en Irán, lo que indica una disminución en la percepción del riesgo de interrupciones en el suministro de petróleo.
La negociación que condujo al alto el fuego se llevó a cabo en Islamabad, y representa un esfuerzo de último momento para evitar una escalada aún mayor de las tensiones en la región. Las amenazas previas, consideradas "apocalípticas" por algunos analistas, habían generado un clima de gran incertidumbre y temor.
La reapertura parcial del estrecho de Ormuz, aunque modesta, es un paso importante en la dirección correcta. Sin embargo, la situación sigue siendo frágil y la normalización completa del tráfico marítimo dependerá de la consolidación del alto el fuego y de la voluntad de todas las partes involucradas de mantener un diálogo constructivo. La coordinación con las fuerzas armadas iraníes, como ha indicado el ministro Araqchi, será clave para garantizar la seguridad de los buques que transiten por esta vía estratégica en las próximas semanas.









