Una mujer de 34 años fue detenida en el municipio Cocorote, estado Yaracuy, tras confesar el asesinato de su bebé de 37 semanas de gestación. La investigación, llevada a cabo por funcionarios de la Delegación Municipal San Felipe de la Policía Científica, reveló que la ciudadana, identificada como Deisy Nathaly Durán, no deseaba el nacimiento de la niña.
Según el reporte del comisario Douglas Rico, director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), publicado en su cuenta de Instagram, Durán dio a luz y, al escuchar el llanto del bebé, decidió envolverlo en una sábana y sepultarlo. Las circunstancias exactas que llevaron a la mujer a tomar esta trágica decisión aún están bajo investigación, pero las autoridades han confirmado que el móvil principal fue el rechazo hacia la niña.
El proceso de investigación se inició tras la denuncia de la comunidad, que alertó a las autoridades sobre la posible desaparición del recién nacido. Los funcionarios de la Policía Científica se desplegaron en el municipio Cocorote y, tras una exhaustiva búsqueda, lograron localizar el cuerpo de la bebé. La autopsia realizada por los forenses confirmó que la causa de la muerte fue consistente con la asfixia, lo que llevó a la detención de la madre.
Durante el interrogatorio, Durán confesó haber dado a luz en su residencia y haber sepultado a la bebé en un lugar cercano. La mujer se mostró arrepentida de sus acciones, pero no pudo explicar con claridad los motivos que la llevaron a cometer un acto tan terrible. Las autoridades han señalado que la mujer podría haber estado sufriendo algún tipo de problema de salud mental, pero esto aún está siendo investigado por los expertos.
El caso ha generado una gran conmoción en la comunidad de Cocorote y en todo el país. Organizaciones de derechos humanos y grupos feministas han condenado el infanticidio y han exigido que se haga justicia. También han llamado la atención sobre la importancia de brindar apoyo a las mujeres embarazadas y a las madres primerizas, especialmente aquellas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.
El Ministerio Público ha asumido la investigación del caso y ha designado un fiscal para que se encargue de la acusación contra Durán. La mujer podría enfrentar una pena de prisión de hasta 30 años por el delito de infanticidio, según lo establecido en el Código Penal venezolano.
El comisario Rico destacó la rapidez y eficiencia de los funcionarios de la Policía Científica en la resolución del caso. También resaltó la importancia de la colaboración ciudadana en la lucha contra el crimen. "Este caso es un ejemplo de cómo la denuncia oportuna puede ayudar a esclarecer los hechos y llevar a los responsables ante la justicia", afirmó.
Las autoridades han instado a la población a denunciar cualquier sospecha de maltrato infantil o violencia de género. También han recordado que existen líneas de ayuda y servicios de apoyo disponibles para las mujeres embarazadas y las madres que se encuentran en situaciones de riesgo.
El caso de Deisy Nathaly Durán es un recordatorio trágico de la importancia de proteger la vida de los niños y de brindar apoyo a las mujeres que se enfrentan a desafíos durante el embarazo y la maternidad. La sociedad venezolana debe reflexionar sobre este caso y tomar medidas para prevenir que tragedias como esta se repitan en el futuro. La investigación continúa para determinar si existieron factores adicionales que contribuyeron a la decisión de la mujer, y se espera que el juicio se lleve a cabo en las próximas semanas. La comunidad local ha expresado su dolor y consternación ante este terrible suceso, y se han organizado vigilias y actos conmemorativos en memoria de la bebé.


