Con motivo del Día Mundial de la Salud, se pone de manifiesto un problema de salud pública poco visible: la baja salud metabólica. A pesar de no presentar enfermedades diagnosticadas, muchas personas no alcanzan un estado óptimo de salud, lo que impacta directamente en sus niveles de energía, sistema inmunológico y potencial de longevidad.
La salud metabólica se refiere al correcto funcionamiento de los procesos del organismo encargados de transformar los alimentos en energía y mantener el equilibrio interno. Esto implica niveles adecuados de glucosa en sangre, control del colesterol, presión arterial equilibrada y buena sensibilidad a la insulina.
Según el nutrólogo Dr. Gustavo Sá, fundador del Instituto Long Life en S o Paulo, el desequilibrio metabólico puede revertirse con cambios sencillos en la rutina y el estilo de vida. Entre las recomendaciones, destaca evitar picos de glucosa reduciendo el consumo de azúcar, ultraprocesados y harinas refinadas, ya que las fluctuaciones en la glucemia pueden favorecer la resistencia a la insulina.
El especialista también enfatiza la importancia de reducir la grasa, especialmente la visceral, y preservar o aumentar la masa muscular, ya que el músculo es un órgano metabolicamente activo que mejora la sensibilidad a la insulina. La musculación, con al menos tres sesiones semanales, se presenta como una herramienta eficaz para combatir la resistencia a la insulina y la inflamación crónica.
Otros factores clave incluyen un buen descanso nocturno, una alimentación basada en alimentos naturales, el manejo del estrés y, en algunos casos, la necesidad de una evaluación clínica y acompañamiento individualizado. El Dr. Sá subraya que la salud metabólica es la base de la longevidad y el rendimiento, permitiendo reducir el riesgo de enfermedades, aumentar la esperanza de vida y disfrutar de más energía, claridad mental y calidad de vida.
Suscríbete a Noticias lat para más noticias.












