La Habana, 6 de abril de 2026 La Cancillería de Cuba denunció hoy la vigencia del memorándum Mallory, un documento de 1960 que revela la intención original de Estados Unidos de desestabilizar la isla a través de la privación económica y el sufrimiento de su población. El texto, redactado por Lester D. Mallory, entonces vice secretario de Estado asistente para los Asuntos Interamericanos, delineó la estrategia que posteriormente se materializaría en el bloqueo económico, comercial y financiero que Cuba califica de genocida.
El memorándum, fechado el 6 de abril de 1960, expone claramente el objetivo de crear un clima de decepción y descontento entre los cubanos, con el fin de socavar el apoyo al gobierno revolucionario. La estrategia propuesta se basaba en la negación de recursos esenciales para la población, reconociendo abiertamente la intención de provocar hambre y desesperación. Este reconocimiento, según la Cancillería cubana, revela la crueldad inherente a la política estadounidense hacia la isla.
La publicación en la página de Facebook de la Cancillería cubana busca recordar a la comunidad internacional las raíces de una política que, a pesar del paso del tiempo, persiste y se ha intensificado. El texto original del memorándum, según fuentes diplomáticas, detalla un plan para presionar a Cuba a través de la manipulación de su economía, buscando generar malestar social y, en última instancia, un cambio de régimen.
La Cancillería cubana enfatizó que, transcurridas seis décadas, las aspiraciones de sucesivas administraciones estadounidenses siguen siendo las mismas. Subrayó que el espíritu del memorándum Mallory se mantiene presente en la recrudecida guerra económica contra Cuba, a pesar de las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas que condenan el bloqueo y exigen su levantamiento.
El bloqueo, según la perspectiva cubana, no se limita a restricciones comerciales, sino que incluye una amplia gama de medidas coercitivas que afectan directamente a la población en áreas cruciales como la alimentación, la salud y el acceso a tecnologías esenciales. Estas medidas, argumenta la Cancillería, buscan socavar el desarrollo económico del país y generar condiciones de vida precarias para sus ciudadanos.
La política de bloqueo ha sido perfeccionada con nuevas medidas coercitivas, según la Cancillería, que dificultan aún más el acceso de Cuba a mercados internacionales, inversiones y financiamiento. Estas acciones, señalan, impactan negativamente en la capacidad de la isla para satisfacer las necesidades básicas de su población y avanzar en su desarrollo económico y social.
La denuncia de la Cancillería se produce en un contexto de creciente tensión entre Cuba y Estados Unidos, marcado por la persistencia del bloqueo y las críticas de la administración cubana a las políticas estadounidenses. La isla ha denunciado repetidamente el impacto humanitario del bloqueo, señalando que impide el acceso a medicamentos, alimentos y otros bienes esenciales.
El memorándum Mallory, según analistas, es un documento clave para comprender la lógica detrás de la política estadounidense hacia Cuba. Revela una estrategia deliberada de presión económica y política, con el objetivo de generar inestabilidad y promover un cambio de régimen. La persistencia de esta política, a pesar de las críticas internacionales, plantea interrogantes sobre la voluntad de Estados Unidos de normalizar sus relaciones con Cuba.
La Cancillería cubana concluyó su publicación en Facebook reiterando su llamado a la comunidad internacional a condenar el bloqueo y exigir su levantamiento inmediato e incondicional. Considera que el bloqueo es una violación de los principios del derecho internacional y una afrenta a la dignidad del pueblo cubano. La isla ha insistido en que el bloqueo es el principal obstáculo para su desarrollo económico y social, y que su levantamiento es esencial para construir un futuro próspero y sostenible.
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