A sus 95 años, Jane Asher desafía los límites de la edad y la salud, acumulando récords y medallas en natación profesional. La británica, quien comenzó a competir a los 50 años tras la muerte de su esposo, se ha convertido en una figura inspiradora dentro del mundo deportivo, demostrando que nunca es tarde para perseguir pasiones y alcanzar metas.
Nacida en Rodesia del Norte (actual Zambia), Asher tuvo un inicio tardío en la natación, debido a la presencia de cocodrilos e hipopótamos en los ríos de su infancia. Su primer contacto con una piscina se produjo a los 7 años, tras mudarse a Johannesburgo, Sudáfrica, debido a una enfermedad. Sin embargo, el amor por el agua corría por sus venas, heredado de su madre, quien aprendió a nadar en el mar de Cornualles, Inglaterra.
Tras mudarse al Reino Unido a los 22 años, Asher se unió al equipo de natación de la Universidad de Mánchester, pero abandonó las competencias al graduarse y casarse. A pesar de ello, nunca se alejó por completo de las piscinas, dedicándose a la enseñanza de natación a niños de primaria. Fue precisamente a través de sus alumnos que resurgió su espíritu competitivo.
Empecé a competir porque enseñaba natación a niños de primaria y como algunos eran muy buenos pues dije: deberíamos hacer algunas competencias , pero algunos de ellos tenían miedo , relató Asher a BBC Sports en 2015. Para motivar a sus estudiantes, decidió participar en las competencias junto a ellos, sorprendiéndose al obtener buenos resultados a pesar de su edad.
Sin embargo, su carrera deportiva profesional despegó en la década de 1990, tras el fallecimiento de su esposo. Cuando enseñas a otros a nadar en realidad no puedes entrenar mucho , explicó. Pero antes de morir mi esposo me dijo: Ahora sí vas a poder hacer lo que te gusta .
Poco después, Asher viajó a Estados Unidos y batió su primer récord máster en estilo libre, dentro de su categoría de edad. Desde entonces, no ha dejado de acumular galardones, estableciendo 52 récords mundiales en cuatro categorías de edad diferentes y ganando preseas doradas en campeonatos nacionales de Reino Unido, Francia y los Países Bajos.
A pesar de haber pasado por dos reemplazos de cadera en los últimos años, Asher no muestra signos de detenerse. Voy a seguir nadando todo el tiempo que pueda , afirmó a Marathon Swims. Después de nadar, sales del agua y sientes que puedes ir a cualquier parte .
Su dedicación al deporte la ha llevado a ser incluida en el Salón de la Fama Internacional de la Natación y a recibir la Medalla del Imperio Británico. Actualmente, se prepara para intentar batir otro récord mundial en el próximo campeonato de Budapest, Hungría, manteniendo una rutina de entrenamiento que incluye sesiones de nado cuatro veces por semana.
Asher, sin embargo, minimiza la importancia de las medallas y los reconocimientos. No es por las medallas, ya no las colecciono porque no tengo dónde guardarlas , declaró al canal TNT Sports. Para ella, la natación es mucho más que una competición; es una fuente de bienestar, salud y conexión con otros nadadores.
La natación es un mundo maravilloso. Los nadadores formamos una gran familia: puedes tener 18 años o 90, y en un minuto y 21 segundos ya hablas el mismo idioma , explicó.
A pesar de su éxito y la admiración que genera, Asher se muestra modesta y reacia a ser considerada una inspiración. Prefiere ser vista como una persuasora , alguien que motive a otros a probar cosas nuevas y a superar sus propios límites.
Espero que otros digan: Bueno, si ella puede, yo también lo haré, lo intentaré , remató. La historia de Jane Asher es un testimonio de la capacidad humana para reinventarse, perseguir sueños y encontrar alegría en la actividad física a cualquier edad. Su ejemplo demuestra que la edad no es un obstáculo, sino una oportunidad para explorar nuevas pasiones y vivir una vida plena y saludable.












