Beirut, Líbano El número de víctimas mortales a causa del ataque del domingo en las afueras de Beirut ha ascendido a cinco, con 52 heridos, en lo que se describe como el bombardeo más grave contra una zona de la capital libanesa que no estaba sujeta a órdenes de evacuación israelíes. La información fue confirmada por el Centro de Operaciones de Emergencia del Líbano en un comunicado emitido en la madrugada del lunes.
Entre los fallecidos se encuentra una niña de 15 años y dos ciudadanos sudaneses. Los 52 heridos incluyen a ocho menores de edad. El ataque se centró en un edificio situado en el área de Jnah, al sur de Beirut, en las inmediaciones del Hospital Universitario Rafic Hariri, el principal centro público del país. La proximidad del ataque a un centro médico crucial ha generado una profunda preocupación por la capacidad de respuesta del sistema de salud libanés, ya de por sí sobrecargado.
Médicos Sin Fronteras (MSF), que brinda apoyo al Hospital Universitario Rafic Hariri, ha denunciado la llegada masiva de heridos al centro. La organización calificó la acción como "el mayor ataque aéreo no anunciado en un barrio residencial fuera de las llamadas 'zonas de evacuación' de la capital". Luna Hammad, coordinadora médica de MSF, advirtió que "cuando los ataques alcanzan zonas residenciales densamente pobladas sin previo aviso, las consecuencias son graves: tanto en cuanto a víctimas como a la capacidad de respuesta de los hospitales".
El estruendo de la explosión resonó por toda la capital, sumándose a una serie de bombardeos que tuvieron lugar durante un domingo particularmente intenso en la región de Beirut. Los daños materiales en la zona afectada son considerables, según constató la agencia EFE. El ataque ha intensificado el temor entre los residentes de Beirut, muchos de los cuales ya se encuentran en un estado de alerta constante debido a la escalada de violencia en la región.
Desde el 2 de marzo, Israel ha mantenido una intensa ofensiva aérea contra el Líbano, lo que ha provocado el desplazamiento forzoso de la mayoría de los habitantes de los suburbios de Beirut, conocidos como el Dahye. La ofensiva también ha incluido ataques en zonas céntricas de la ciudad, como el paseo marítimo. En paralelo a los bombardeos aéreos, Israel ha llevado a cabo una invasión terrestre del sur del Líbano.
Las consecuencias de esta escalada de violencia son devastadoras. Hasta la fecha, los bombardeos y la invasión terrestre han causado la muerte de 1.461 personas, han herido a 4.430 y han obligado a más de un millón de personas a abandonar sus hogares. La crisis humanitaria se agrava día a día, con una creciente necesidad de asistencia médica, alimentos y refugio para los desplazados.
La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la situación en el Líbano y ha pedido un alto el fuego inmediato. Sin embargo, los esfuerzos diplomáticos para lograr una solución pacífica hasta el momento no han dado resultados. La escalada de violencia amenaza con desestabilizar aún más la región y con provocar una crisis humanitaria de proporciones aún mayores.
El ataque del domingo en Beirut subraya la urgente necesidad de proteger a los civiles y de garantizar el acceso a la asistencia humanitaria para los afectados por el conflicto. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para lograr un alto el fuego y para encontrar una solución política que ponga fin a la violencia y permita la reconstrucción del Líbano. La situación en el Hospital Universitario Rafic Hariri, desbordado por la afluencia de heridos, es un claro reflejo de la gravedad de la crisis y de la necesidad de una respuesta inmediata y coordinada. La seguridad de los civiles y el funcionamiento de las instalaciones médicas deben ser prioridades absolutas en cualquier estrategia de resolución del conflicto.











