Neuquén capital experimenta una transformación urbana sin precedentes, dejando atrás una etapa de planificación para convertirse en un centro de ejecución de obras públicas. Con una inversión récord de 234 mil millones de pesos, que representan el 42% del presupuesto municipal, la ciudad está impulsando un ambicioso plan de infraestructura que redefine su crecimiento y mejora la calidad de vida de sus habitantes.
La gestión del intendente Mariano Gaido ha sido clave en este cambio de paradigma. La ciudad, antes enfocada en la proyección de proyectos, ahora se destaca por la materialización de obras que impactan directamente en la vida cotidiana de los neuquinos. Este salto de calidad , como lo describen muchos, se evidencia en la ejecución simultánea de más de 50 frentes de trabajo en toda la ciudad.
Entre las obras más destacadas se encuentran la Gran Avenida (aún sin nombre definitivo), el Acceso Norte y las avenidas troncales, proyectos que buscan mejorar la conectividad y el flujo vehicular en la capital. Pero el plan de infraestructura va mucho más allá de estas grandes arterias, abarcando la extensión de la red de asfalto a barrios que históricamente han sido postergados.
El secretario Alejandro Nicola destacó que el objetivo principal de este plan de obras es equilibrar la ciudad y llevar infraestructura a los sectores que históricamente quedaron postergados . En este sentido, se ha puesto especial énfasis en el oeste neuquino, donde barrios como Rincón del Río, Villa Ceferino, Islas Malvinas, Valentina Sur, San Lorenzo Sur ya disfrutan de nuevas calles asfaltadas y de la instalación de más de 300 kilómetros de desag es pluviales desde el inicio de la gestión.
La simultaneidad de las obras, un rasgo distintivo de este plan, recuerda a las dinámicas de las ciudades del primer mundo, donde la tecnología y la eficiencia son fundamentales para gestionar proyectos de gran envergadura. De hecho, el intendente Gaido trajo consigo esta filosofía tras una gira por Asia, buscando replicar en Neuquén modelos exitosos de desarrollo urbano.
El impacto de estas obras se extiende más allá de la mejora de la infraestructura. La construcción de edificios nuevos, acompañada de una obra pública que ordena la circulación y facilita el acceso a servicios básicos, está transformando el perfil de la ciudad, convirtiéndola en un faro para la Patagonia.
La estrategia de desarrollo urbano de Neuquén capital ya no se limita al centro de la ciudad, sino que se extiende hacia la periferia, llevando asfalto, servicios y soluciones habitacionales a las tomas de terrenos. Esta política de inclusión busca garantizar que todos los neuquinos tengan acceso a una vivienda digna y a una infraestructura adecuada.
El plan Orgullo Neuquino es la bandera que impulsa este despliegue de obras. La prioridad se ha puesto en las empresas, la mano de obra y los proveedores locales, fortaleciendo la economía regional y generando empleo en la ciudad. El uso de recursos propios es otro factor clave que marca la diferencia, permitiendo a Neuquén llevar adelante este ambicioso plan sin depender de financiamiento externo.
Es conectividad, es integración y es calidad de vida , afirmó el secretario Nicola, quien fijó como meta asfalto al 100 por ciento de la ciudad. Esta ambiciosa meta refleja el compromiso de la gestión de Mariano Gaido con el desarrollo integral de Neuquén capital.
En un contexto nacional de incertidumbre económica, donde muchos proyectos se ralentizan o se suspenden, Neuquén capital se destaca por su dinamismo y su capacidad para llevar adelante obras que transforman la ciudad. La decisión política de priorizar la inversión en infraestructura y de apostar por el desarrollo local ha sido fundamental para lograr este resultado.
Neuquén ya no está esperando el futuro, lo está construyendo. Con un plan de obras sin precedentes, una gestión eficiente y un compromiso firme con el desarrollo local, la capital de Vaca Muerta se consolida como un motor de crecimiento para la Patagonia y un ejemplo a seguir para otras ciudades del país. La transformación urbana que se está llevando a cabo en Neuquén capital es una muestra de que, con visión, planificación y trabajo en equipo, es posible construir una ciudad más moderna, inclusiva y próspera para todos sus habitantes.











