Ciudadanos retornaron a Guayaquil tras el feriado de Semana Santa, con anécdotas de descanso, visitas familiares y compras diversas desde diferentes provincias del país. El flujo de pasajeros en las terminales terrestres de la ciudad fue intenso durante el fin de semana, evidenciando una alta movilidad interna.
Entre el jueves 2 y el domingo 5 de abril, aproximadamente 250.000 personas utilizaron las terminales terrestres de Guayaquil para viajar a distintos destinos nacionales. La estación matriz concentró la mayor parte del flujo, con más de 200.000 viajeros, seguida por la terminal Costa con 20.000 pasajeros y la de Pascuales con 30.000 usuarios.
La terminal terrestre se convirtió en un punto de encuentro de historias y experiencias. Familias regresaban cargadas con recuerdos, productos locales y la satisfacción de haber compartido tiempo de calidad. En el andén 22, un bus de la cooperativa Panamericana proveniente de Cuenca descargó a una mujer y sus hijos. Ella relató que aprovecharon la visita a familiares para ahorrar en hospedaje y disfrutar de actividades como tirolesa y visitas a museos. Fuimos a Cuenca con mis hijos a visitar y conocer un poco, como teníamos familia allá no gastamos en hospedaje y eso ayudó bastante , explicó. El presupuesto total del viaje ascendió a unos $300, con los que pudieron cubrir gastos y disfrutar de diversas actividades.
Desde la provincia de Santa Elena, grupos familiares regresaban tras pasar el feriado en las playas de Salinas. Johnny Mite, de 43 años, viajaba con diez miembros de su familia. Nos fuimos todos, como unas diez personas, entre hijos, esposa y más familiares, a la playa en Salinas, pasamos ahí estos días, metidos en el agua, caminando por el malecón y compartiendo entre todos , indicó. Para reducir costos, optaron por compartir alojamiento y comidas. Además, disfrutaron de un concierto con la participación de Dayanara y Maelo Ruiz. El gasto total del viaje fue de aproximadamente $250.
La terminal también recibió a pasajeros provenientes de zonas rurales. Mercedes Castaño llegó desde los ríos con varias fundas llenas de productos locales. Aproveché estos días para estar con la familia y ya regresar, uno siempre viene cargado con sus cositas, verde, maduro, lo que hay allá , indicó. Su estadía se centró en el ámbito familiar, disfrutando de la compañía de sus seres queridos y el descanso en su hogar.
Cristóbal Macías, de 48 años, regresaba de Latacunga, donde visitó a su madre. Fui a visitar a mi mamá y a pasar estos días con la familia, allá se vive más todo lo de Semana Santa , explicó. Participó en actividades religiosas, acompañando a su madre en el viacrucis. El gasto durante el viaje se limitó al pasaje y a la comida compartida con su familia.
La escena en los andenes reflejaba la diversidad de experiencias y destinos. Pasajeros transportaban productos frescos, artesanías y recuerdos de sus viajes. Las fundas con verde, racimos de maduro y bolsas con productos de distintas provincias se acumulaban junto a las maletas, evidenciando la riqueza cultural y gastronómica del país.
El retorno a Guayaquil marcó el fin de un feriado de Semana Santa en el que los ciudadanos aprovecharon para descansar, visitar a sus familiares, disfrutar de las playas y realizar compras. La movilidad interna se mantuvo activa, impulsada por la búsqueda de experiencias significativas y la conexión con las raíces familiares. El flujo de pasajeros en las terminales terrestres de la ciudad fue un reflejo de esta dinámica, evidenciando la importancia del turismo interno y el valor de compartir tiempo de calidad con los seres queridos. La mayoría de los viajeros coincidieron en que, a pesar de los gastos, el feriado valió la pena por la oportunidad de desconectarse de la rutina y recargar energías para afrontar la jornada laboral.











