El rey Juan Carlos I fue recibido con una ovación en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla durante la corrida de toros de este Domingo de Resurrección, marcando su primer acto público en España desde la desclasificación de documentos oficiales sobre el 23-F. Acompañado por la infanta Elena, el emérito presenció el regreso al ruedo de Morante de la Puebla, quien obtuvo dos orejas ante un público entregado.
La presencia de Juan Carlos I en Sevilla, diez años después de su última visita al coso, adquiere relevancia tras la publicación de los documentos del 23-F, que confirman su papel crucial en el fracaso del golpe militar de 1981. Este regreso coincide con su primera salida de Abu Dabi en casi seis años, desde que una guerra en el Golfo Pérsico, desencadenada por un ataque a un líder iraní, pusiera en riesgo a Emiratos Árabes Unidos.
El rey emérito, gran aficionado a la tauromaquia y amigo personal de Morante de la Puebla y Roca Rey, a quien se vinculó con su nieta Victoria Federica, recibió toros dedicados por ambos diestros. Su deseo de regresar a España ha sido expresado tanto a Zarzuela como en sus memorias, 'Reconciliación', donde manifiesta su anhelo por una "jubilación tranquila" y una relación armoniosa con su hijo, Felipe VI.
El Gobierno y la Casa Real han indicado que su regreso es una decisión personal, sujeta a la condición de establecer su residencia fiscal en España. La corrida, ya de por sí esperada por el regreso de Morante, experimentó un aumento del 35% en la venta de abonos y se agotaron las entradas.
Paralelamente, la reina Sofía y las infantas Elena y Cristina asistieron a la procesión de Los Salzillos en Murcia, recibiendo también muestras de afecto por parte del público.
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