La ministra de la Mujer y Equidad de Género, Judith Marín, de 30 años, ha enfrentado una dura primera semana en el cargo tras la polémica remoción de Priscilla Carrasco, directora de Sernameg, quien se encontraba en tratamiento por cáncer de mama. La decisión, según la ministra, se basó en fundamentos relacionados con la confianza y la continuidad de los programas sociales, aunque admite que fue una de las decisiones más dolorosas que ha debido tomar.
Marín explica que la remoción no se habría detenido si Carrasco no hubiera presentado una licencia médica retroactiva. Revela que se le informó sobre el diagnóstico de cáncer, pero no sobre la licencia. La ministra justifica la medida argumentando diferencias en la gestión, específicamente una propuesta de recorte del 3% en programas sociales como 4-7 y Mujeres Jefas de Hogar , lo cual contraviene la línea de trabajo del gobierno en empleo y seguridad.
La joven secretaria de Estado también se distancia del feminismo, declarando que no tiene una chapa y que su enfoque se centra en brindar herramientas y oportunidades para el empoderamiento femenino. En cuanto a la agenda legislativa, destaca el proyecto de ley contra la violencia digital y las indicaciones al proyecto de sala cuna.
La controversia ha generado críticas incluso dentro de Chile Vamos, lo que Marín atribuye a una falta de confianza en la fundamentación de la decisión. Reconoce desafíos en su cartera, como la construcción inconclusa de las nuevas dependencias del ministerio y un déficit presupuestario de $1.500 millones en Prodemu.
Respecto a la posibilidad de una reunión con Priscilla Carrasco, la ministra se muestra abierta, pero considera que debe respetarse su licencia médica. Finalmente, defiende la necesidad del Ministerio de la Mujer y su enfoque en la cercanía con las vecinas para identificar sus necesidades reales. Suscríbete a Noticias lat para más noticias.








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