El periodista Diego Carcedo, una figura emblemática del periodismo español y con una larga trayectoria en Radiotelevisión Española (RTVE), ha fallecido este domingo en Madrid a los 83 años. La noticia ha sido confirmada por la Asociación de Periodistas Europeos (APE), de la que Carcedo era presidente de la sección española. Su muerte supone una pérdida significativa para el panorama comunicativo nacional.
Nacido en Cangas de Onís (Asturias) el 24 de marzo de 1940, Carcedo inició su carrera en la prensa escrita, colaborando con el diario ovetense La Nueva España entre 1965 y 1968. Rápidamente, sin embargo, encontró su vocación en la radio y la televisión públicas, donde desarrolló casi toda su vida profesional. Su nombre quedará indisolublemente ligado a RTVE, donde ocupó numerosos puestos de responsabilidad a lo largo de las décadas.
Desde sus inicios como corresponsal en el extranjero hasta su etapa como director de informativos y máximo responsable de Radio Nacional de España (RNE) entre 1991 y 1996, Carcedo demostró un compromiso inquebrantable con el periodismo de calidad y la información rigurosa. Su labor no se limitó a la dirección; también fue miembro del consejo de administración de RTVE entre 1996 y 2007, y en 2018 presidió el Comité de Expertos encargado de proponer los miembros del consejo de administración del ente público. Incluso optó a la presidencia de la Academia de Televisión.
Los primeros pasos de Carcedo en el periodismo estuvieron marcados por la cobertura de acontecimientos de gran relevancia internacional. Como redactor y corresponsal de la agencia Pyresa y del diario Arriba, fue enviado especial a la guerra del fútbol entre Honduras y El Salvador en 1969 y al devastador terremoto de Áncash en Perú en 1970. Estas experiencias tempranas forjaron su carácter como reportero incansable y su capacidad para narrar historias desde el corazón de los acontecimientos.
En 1974, ingresó en TVE, donde desempeñó un papel crucial en el programa Los reporteros . Este espacio le permitió viajar a más de un centenar de países y cubrir algunos de los eventos más importantes del siglo XX. Carcedo fue testigo de los últimos días de la guerra de Vietnam, con la evacuación de Saigón en 1975, del inicio del conflicto centroamericano, de las diferentes guerras en Oriente Próximo, de la Revolución de los Claveles en Portugal, del golpe de Estado contra el presidente chileno Salvador Allende y de los terremotos de Managua, Perú, Sicilia e Irán.
Su labor como reportero le brindó la oportunidad de entrevistar a más de treinta jefes de Estado y de Gobierno, lo que le permitió obtener una visión privilegiada de la política y la diplomacia internacional. En 1978, fue nombrado corresponsal de TVE en Portugal, y en 1984, asumió la jefatura de la corresponsalía de TVE en Estados Unidos, cargo que ocupó durante tres años hasta su destitución junto a otros siete corresponsales por la entonces directora general de RTVE, Pilar Miró.
Tras su cese en TVE, Carcedo optó por la excedencia y exploró otras vías profesionales. Trabajó como delegado de la agencia EFE en Nueva York, como corresponsal en esta ciudad para el semanario El Independiente, como director de un servicio de noticias para su distribución en América y como colaborador de varias cadenas de televisión estadounidenses.
En 1989, regresó a TVE como director de los Servicios Informativos, reemplazando a Julio de Benito. Ocupó este cargo hasta febrero de 1990, cuando fue sustituido por María Antonia Iglesias. Posteriormente, fue nombrado director de Relaciones Internacionales de RTVE y, en 1991, director de RNE por García Candau. Cinco años después, tras la llegada de Mónica Ridruejo a la Dirección General del ente público, fue reemplazado como director de RNE por Javier González Ferrari.
Entre julio de 1996 y enero de 2007, Carcedo fue miembro del consejo de administración de RTVE, a propuesta del PSOE y dentro del cupo del Senado. Su participación en el consejo de administración le permitió seguir contribuyendo al desarrollo y la modernización de la radiotelevisión pública española.
Además de su labor periodística, Carcedo fue un destacado intelectual y escritor. Entre octubre de 2006 y 2010, presidió la Asociación de Periodistas Europeos (APE) a nivel internacional, y desde 2007 presidía la sección española de esta organización. Fue autor de numerosos libros, entre ellos Fusiles y claveles (1999), Un español frente al holocausto (2000) y Entre bestias y héroes. Los españoles que plantaron cara al holocausto , que recibió el Premio Espasa de Ensayo en septiembre de 2011.
A lo largo de su carrera, Diego Carcedo recibió numerosos reconocimientos, como el Premio Cirilo Rodríguez de Periodismo (1985), la Antena de Oro extraordinaria de 1992 y el Premio APEI de la Asociación Profesional de Informadores de Radio y TV (1996). Su legado como periodista, director y escritor perdurará como un ejemplo de profesionalidad, rigor y compromiso con la verdad. Su fallecimiento deja un vacío en el periodismo español, pero su obra y su ejemplo seguirán inspirando a las futuras generaciones de comunicadores.












