Mientras Canadá defiende los derechos humanos en foros internacionales, un nuevo informe revela que sus empresas, inversiones, turismo y diplomacia sostienen al régimen cubano, priorizando dividendos económicos sobre la libertad de la isla, sumida en apagones y parálisis comercial. El documento, El continuo apoyo de Canadá al régimen totalitario de Cuba , elaborado por Consorcio Justicia y difundido por Prisoners Defenders, expone una política de normalización del statu quo que valida los relatos oficiales del régimen sobre supuestos logros en salud y educación, calificándolos como un mito generalizado , al tiempo que ignora la sistemática represión de los derechos humanos.
Canadá, segundo mayor inversor directo en Cuba y principal emisor de turistas con un millón de visitantes anuales, mantiene una relación ininterrumpida desde 1945, actuando con una aceptación de Cuba tal y como es . Esta postura permite a Ottawa organizar conversaciones secretas y actuar como interlocutor a petición del régimen, otorgándole legitimidad diplomática en momentos de crisis. Además, el gobierno federal destina fondos de cooperación a entidades controladas por el Estado, como la Contraloría General de la República y la Federación de Mujeres de Cuba, fortaleciendo las estructuras del régimen en lugar de apoyar a la sociedad civil independiente.
Una de las críticas más fuertes se centra en la posible complicidad del sector empresarial canadiense en violaciones laborales. El informe destaca el caso de la minería, donde gigantes como Sherritt International operan en empresas conjuntas con el Estado cubano. Bajo el artículo 176 del Código Penal cubano, el personal cubano contratado para estos proyectos es sometido a un régimen coercitivo. Los trabajadores cubanos en Canadá, a pesar de generar ingresos cercanos a los 100 mil dólares canadienses, son obligados a transferir entre el 80% y el 90% de su salario a cuentas del gobierno cubano, bajo la amenaza constante de repatriación y castigos penales. Esta práctica ha sido denunciada por la ONU y el Parlamento Europeo como una forma de trabajo forzoso y esclavitud moderna, y se reporta que estos empleados son forzados a participar en reuniones políticas en territorio canadiense, cuestionando la diligencia debida de las autoridades laborales, fiscales y de inmigración de Canadá.
No hay pruebas de que las empresas tengan conocimiento de ninguna de estas medidas adoptadas por el gobierno cubano, pero es imprescindible llevar a cabo una investigación exhaustiva y seria al respecto , subrayó Consorcio Justicia.
La industria del tabaco también está bajo escrutinio. Canadá importa millones de puros cubanos anualmente, por un valor superior a los 7 millones de dólares, a pesar de las pruebas que vinculan la producción de marcas como Cohiba con el trabajo forzoso en prisiones. El informe identifica al menos siete centros penitenciarios, como el de Quivicán, donde los reclusos son obligados a fabricar habanos bajo coacción y violencia, recibiendo un salario simbólico de apenas 7.32 dólares estadounidenses al mes por jornadas extremas. Consorcio Justicia sostiene que la producción en estas cárceles podría representar más de 11 millones de puros al año, triplicando el volumen total de las importaciones canadienses en 2024.
La supervivencia del totalitarismo cubano también se debe al rol de Canadá como mediador y contrapeso a las sanciones de Estados Unidos. El informe critica que Ottawa actúe como interlocutor a petición del régimen, otorgando una legitimidad diplomática que La Habana utiliza para ganar tiempo en momentos de crisis.
En paralelo, México emerge como otro pilar fundamental en el apoyo al régimen cubano. Al igual que Canadá, México nunca rompió relaciones con la isla tras la revolución de 1959. Bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, esa tradición solidaria se ha traducido en un apoyo vital ante el endurecimiento del cerco petrolero impuesto por el mandatario estadounidense Donald Trump. México ha concretado envíos masivos de ayuda humanitaria, superando las 3 mil 100 toneladas de bienes básicos como arroz y frijol enviados en buques de la Secretaría de Marina. Aunque Sheinbaum detuvo los envíos directos de hidrocarburos de Petróleos Mexicanos (Pemex) para evitar aranceles estadounidenses, ha confirmado que empresas privadas, incluyendo cadenas hoteleras en Cuba, han buscado a la paraestatal mexicana para comprar combustible y mantener sus operaciones en medio del colapso energético.
Asimismo, la presidenta mexicana ha defendido el acuerdo para emplear a cientos de médicos cubanos en el sistema de salud pública, a pesar de que Washington califica estas misiones como trata de personas y trabajo forzado . Para Sheinbaum, se trata de una ayuda mutua necesaria para cubrir zonas rurales donde no hay especialistas.
La crisis en Cuba no es reciente, sino resultado de décadas de dependencia externa iniciada en la Guerra Fría. Tras la Crisis de los Misiles de 1962, el país pasó de los subsidios soviéticos al petróleo venezolano y hoy a apoyos de otros aliados clave. Actualmente, el sistema eléctrico colapsa por falta de inversión y escasez de combustible, agravada por la interrupción del suministro venezolano tras la captura de Nicolás Maduro. La llegada del petrolero ruso Anatoly Kolodkin, con 730 mil barriles de crudo, es descrita por expertos como un efímero parche que apenas dará unos días de respiro a una población exhausta por apagones de más de 16 horas.
Consorcio Justicia concluye que Canadá posee una influencia económica y diplomática única en el hemisferio que podría ser utilizada para presionar por cambios democráticos sustanciales. Sin embargo, Ottawa ha preferido la comodidad de la normalización de la situación cubana, validando un sistema que explota a sus propios ciudadanos para mantener flujos comerciales. El informe advierte que la continuidad de estas relaciones no sólo perpetúa la crisis interna de la isla, sino que también erosiona la credibilidad internacional de quienes, como Canadá, se presentan como defensores de los derechos humanos. Lejos de ser un actor pasivo, Ottawa aparece como un factor clave en la supervivencia de un sistema que restringe libertades fundamentales, dejando en evidencia la brecha entre su discurso y sus acciones.
Mientras tanto, para millones de cubanos, la espera de un cambio real sigue marcada por la incertidumbre, en un escenario donde los aliados externos del régimen parecen inclinar la balanza no hacia la democracia, sino hacia la continuidad del poder.












