La reposición de la ley 010, conocida como ley Brisa de Angulo, ha desatado un intenso debate sobre su alcance y pertinencia, especialmente en lo referente al cambio de la figura delictiva de estupro a violación aplicable a niños, niñas y adolescentes. La oposición a esta modificación se basa, según análisis, en prejuicios y desinformación, con la posible intención de garantizar impunidad a mayores de edad que abusan de su poder sobre menores.
La norma busca modificar el Código Penal eliminando el delito de estupro y reemplazándolo por el de violación incestuosa , además de establecer la imprescriptibilidad de este delito. Inicialmente, la propuesta generó suspicacias debido a la cultura punitiva extrema, pero la periodista Erika Brockmann, autora de este análisis, relata haber cambiado de opinión al conocer los antecedentes que motivaron la iniciativa.
La ley responde a una recomendación de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de 2022, emitida tras una denuncia de la familia de Brisa de Ángulo por negligencia en la atención de una denuncia de estupro. La CIDH instó a modificar el ordenamiento jurídico para evitar la impunidad en casos de violencia sexual contra menores, delitos que, lamentablemente, se encuentran normalizados en una sociedad machista.
Brockmann destaca la estridencia de voceros de grupos evangélicos que, según su análisis, desinforman y niegan la gravedad de estos delitos. A diferencia de otras figuras delictivas, la violación incestuosa no deja espacio a interpretaciones subjetivas.
La periodista sugiere evaluar la posible exclusión del delito de violación incestuosa en casos de adolescentes de 17 o 18 años, considerando atenuantes en situaciones de manipulación engañosa. Sin embargo, enfatiza la necesidad de aprobar la ley sin mayores dilaciones, reconociendo que su efectividad estará limitada sin una reforma integral del sistema de justicia boliviano.
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