Brasil y Gran Bretaña firmaron un acuerdo de cooperación el pasado 26 de marzo, generando preocupación en Argentina por sus posibles implicaciones en la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas. El acuerdo, negociado por el canciller brasileño Mauro Vieira y la titular del Foreign Office, Yvette Cooper, establece compromisos en áreas clave como diálogo político, comercio, seguridad, desarrollo sostenible y relaciones interpersonales, con objetivos definidos para 2030.
La cercanía histórica entre Brasil y Argentina en el reclamo de soberanía sobre las islas, especialmente en foros internacionales como el Comité de Descolonización (C-24), se ve ahora cuestionada. El reciente acuerdo podría debilitar el apoyo argentino en estos escenarios, en un contexto de dudas generadas por los nuevos alineamientos de la política exterior argentina.
Fuentes indican que el ministro de Relaciones Exteriores argentino, Pablo Quirno, no fue informado con anticipación sobre las negociaciones. Esta falta de comunicación habría generado malestar con el embajador argentino en Brasil, Carlos Raimundi, por no haber transmitido la información a tiempo.
El acuerdo se produce en un momento de tensiones bilaterales entre Argentina y Brasil, marcadas por diferencias en temas como el Mercosur, Venezuela y la situación en Medio Oriente. Se especula que el deterioro de la relación entre Javier Milei y Lula da Silva podría haber influido en la decisión de Itamaraty de avanzar con el acuerdo, a pesar de sus posibles consecuencias para los intereses argentinos. La situación plantea interrogantes sobre el futuro de la relación entre ambos países y el impacto en la posición argentina en la escena internacional.
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