La víspera de Semana Santa y el inicio del feriado largo se vieron empañados por un colapso vehicular en la Panamericana Sur, dejando a miles de conductores y pasajeros varados por horas. El caos, que se extendió desde el miércoles hasta el jueves, fue resultado de una combinación de factores que incluyen cambios de carril implementados por la Municipalidad de Lima (MML), un incremento sin precedentes en el flujo vehicular y la reconfiguración del transporte de carga pesada.
El miércoles, los conductores se encontraron con filas de hasta 24 kilómetros debido a la modificación del sentido de algunos carriles, pasando de sur a norte, con el objetivo de agilizar la salida hacia los balnearios. La falta de información previa sobre este cambio tomó por sorpresa a muchos, quienes inicialmente buscaron información sobre posibles accidentes antes de comprender la causa del embotellamiento. La medida, según la MML, buscaba añadir carriles adicionales en ambos sentidos, pero su implementación generó confusión y frustración.
El jueves, la situación continuó siendo crítica, con filas de hasta 15 kilómetros desde el puente Primavera hasta el peaje de Villa. Aunque Emape, la entidad encargada de la administración de la vía, anunció que el contraflujo no se aplicaría ese día, la congestión persistió.
Emape atribuyó la congestión del miércoles a una decisión del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) de prohibir la circulación de vehículos de carga pesada por la Carretera Central. Esto, según la entidad, provocó que un número inusual de camiones optaran por la Panamericana Sur, incrementando significativamente el tráfico. Emape instó a las empresas de transporte pesado a utilizar horarios nocturnos y advirtió sobre multas para aquellos que incumplieran las normas.
La MML había implementado, desde el 7 de marzo, un reordenamiento del transporte de carga pesada en la Panamericana Sur, restringiendo su circulación a los carriles derecho y contiguo en un tramo específico. Esta medida, reforzada con la presencia de personal con cinemómetros, buscaba mejorar la fluidez del tráfico.
Sin embargo, el flujo vehicular superó las expectativas. Según Emape, entre el miércoles y jueves transitaron por el peaje de Villa más de 141 mil vehículos, una cifra histórica nunca antes registrada. El alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, había proyectado un flujo de 80 mil vehículos, un aumento del 60% en comparación con los 50 mil registrados en Semana Santa del año anterior. Esta proyección resultó ser significativamente inferior a la realidad.
Reggiardo defendió la decisión de modificar el sentido de los carriles, argumentando que buscaba darle mayor agilidad al transporte ante la alta demanda. Además, resaltó la capacidad de la MML para administrar la Panamericana Sur, gracias a los 40 millones de dólares obtenidos de una carta fianza ejecutada tras la supuesta negligencia del anterior concesionario, Rutas de Lima.
Emape también destacó un incremento del 55% en el tráfico en comparación con el año anterior, con un total de 5 millones de vehículos transitando por la vía desde que asumió su administración. Asimismo, señaló un aumento del 35% en el flujo de vehículos de carga pesada desde la eliminación del peaje.
A pesar de las medidas implementadas, la situación generó fuertes críticas. Edwin Derteano, presidente de la Fundación Transitemos, calificó el caos como un desmadre y cuestionó la falta de conocimiento de las autoridades sobre la gestión del tráfico. Derteano recordó que el contraflujo para la salida hacia los balnearios no se había aplicado en muchos años y criticó la decisión de reducir carriles en el sentido sur a norte sin un análisis previo del volumen de tráfico.
El especialista instó a que la planificación de estos planes de desplazamiento vehicular sea realizada exclusivamente por expertos en ingeniería vial y de tránsito, basándose en informes técnicos sólidos. Cuestionó el argumento de la MML sobre el aumento del tráfico debido a la eliminación del peaje, afirmando que las personas viajarán independientemente de la existencia de un peaje.
Derteano también señaló la antig edad de la Panamericana Sur, con 50 años sin ampliaciones significativas, y la necesidad de contar con vías alternas o una nueva carretera que circunde Lima para aliviar la congestión.
Franklin Barreto, especialista en tránsito, transporte y seguridad vial, coincidió en que el crecimiento del parque automotor en Lima contribuye a la saturación de la vía. Señaló que la Panamericana Sur es utilizada por una variedad de vehículos, incluyendo camiones, buses, automóviles particulares y motos, lo que agrava la congestión.
Testimonios de conductores, como el de Daniel Apuy, revelaron la magnitud del problema. Apuy relató haber permanecido atrapado en el tráfico durante cerca de tres horas, con solo un carril disponible para el retorno a Lima. Su viaje, que normalmente dura un tiempo razonable, se extendió a cinco horas. Algunos conductores, frustrados por la situación, incluso quitaron los conos que separaban los carriles para intentar facilitar el retorno a la capital.
La falta de difusión sobre el cambio de sentido de los carriles fue otro factor que contribuyó al caos. Apuy cuestionó la poca información proporcionada y recordó que esta medida no se aplicaba en la salida de Lima desde hace varios años.
Para el retorno a Lima el domingo 5 de abril, se implementará un esquema similar en sentido sur-norte, con cinco carriles habilitados desde La Chutana hasta el puente Atocongo entre las 3 p.m. y las 10 p.m. Las autoridades recomiendan a los conductores evitar las horas punta para minimizar las demoras. La situación en la Panamericana Sur pone de manifiesto la necesidad de una planificación más eficiente y una mejor coordinación entre las diferentes entidades involucradas en la gestión del tráfico, así como la urgencia de invertir en infraestructura vial para hacer frente al creciente flujo vehicular en la capital.











