Paraty, ciudad histórica en el estado de Río de Janeiro, se revela como un tesoro colonial brasileño, reconocido por la UNESCO por su excepcional estado de conservación. Sus calles empedradas, conocidas como pé de moleque , y sus coloridas casas del siglo XVIII transportan a los visitantes a un pasado lleno de encanto y autenticidad. La escritora y chef Ana Bueno, a través de su obra Paratyanas cr nicas escritas ao pé do fog o , captura la esencia viva y profundamente humana de este lugar, moldeado por generaciones de costumbres, encuentros y sabores.
La autenticidad de Paraty se manifiesta en la inseparabilidad entre su cultura y su gastronomía. Los relatos de Ana Bueno iluminan tanto los rituales tradicionales, como la Festa do Divino Espírito Santo, como los silencios cotidianos que acompañan el manejo de la harina, una receta compartida que representa un saber ancestral preservado. La cronista describe una comunidad vibrante donde cocinar es un acto de expresión y la tradición se reinventa constantemente.
Paraty es un importante polo de producción de cacha a en Brasil, albergando más de 95 ingenios y ostentando la primera Denominación de Origen del país. Su cacha a, premiada y diversa, madura en maderas que transmiten secretos de excelencia, desde el carvalho hasta las esencias brasileñas, dando origen a creaciones únicas como la delicada Gabriela y el moderno drink Jorge Amado, lleno de memoria y sabor.
Uno de los platos más emblemáticos de Paraty es el camar o casadinho, nacido del afecto de Dona Alzira, madre de Seu Dito Coup . Esta iguaría, que atraviesa generaciones como un símbolo de pertenencia, es una presencia constante en las mesas festivas, los almuerzos dominicales y los menús de los restaurantes locales. Degustar el camar o casadinho es una experiencia obligada para cualquier visitante que desee sumergirse en la tradición culinaria de Paraty.
La Festa do Divino Espírito Santo, con siglos de historia, es una celebración que ha sido reconocida por el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (IPHAN) como patrimonio inmaterial. Entre rezos, cantos, coronaciones y cortejos, la ciudad se llena de vida y fervor, mezclando lo sagrado y lo popular. En el corazón de esta festividad, la comida se convierte en un acto de acogida, con un almuerzo colectivo donde la farofa de feij o, bendecida y simbólica, refuerza el sentido de comunidad.
Paraty también fue un punto clave en el Caminho do Ouro, la antigua ruta de los tropeiros que transportaban oro, harina, pescado seco y cacha a. El portal del pueblo daba la bienvenida a los viajeros, ofreciéndoles un bebedero como última pausa antes de llegar al cais, donde se transformaba toda la mercancía. Después de la entrega, los tropeiros disfrutaban de un respiro con peixe fresco con pir o y un trago de cacha a, iluminando la Rua do Fogo con sus historias. Cada amanecer marcaba un nuevo ciclo de intercambio, negociación y partida, llevando los sabores y las historias de Paraty a lo largo y ancho de Brasil.
En las casas de farinha de Ponta Negra, el tiempo parece detenerse, preservando gestos ancestrales. El tipiti exprime la mandioca, el horno de leña calienta, el ralador, el fuso, la pá y el tacho, todos moldeados por las manos de maestros cai aras, cumplen su función con precisión y significado. En este espacio, la elaboración de la harina trasciende el oficio y se convierte en un saber ancestral que transforma la materia en memoria y sustenta silenciosamente la cultura de un pueblo. Cada objeto tiene un propósito, cada acción es un legado, y cada grano de harina es una conexión con el pasado.
Paraty se presenta como un destino que invita a la contemplación, a la degustación y a la inmersión en una cultura rica y vibrante. Es un lugar donde la historia se respira en cada calle, donde la gastronomía es una expresión de identidad y donde la comunidad se fortalece a través de la tradición y el afecto. La obra de Ana Bueno, con su sensibilidad y profundidad, nos permite descubrir la esencia de Paraty, un pueblo que vive y se reinventa a cada paso, manteniendo intacto su encanto y su legado.











