El tradicional recorrido del Cristo del Consuelo en Guayas congregó a miles de fieles este Viernes Santo, en una procesión de 2,5 kilómetros que partió desde el santuario del Cristo del Consuelo y culminó en la explanada del mismo monumento. La multitudinaria manifestación religiosa, que inició antes del amanecer, estuvo custodiada por un fuerte contingente policial y militar, y se desarrolló en un ambiente de fervor y recogimiento.
Desde tempranas horas, los feligreses se congregaron en el santuario, muchos de ellos tras haber pasado la noche en vigilia como penitencia o para elevar sus oraciones por sus familias y por la salud. Marien Corozo, junto a su hija de 5 años, cumplió su primera vigilia, prometiendo fortalecer su fe en 2026.
La procesión inició a las 07:20, encabezada por el cardenal Luis Cabrera y el párroco Reinel Garzón. El cardenal Cabrera resaltó la importancia de meditar sobre el camino de la cruz, no solo como un signo de dolor, sino como un lugar desde donde Dios realiza la reconciliación, enfatizando que el viacrucis es una actualización del misterio pascual que abre el camino al perdón y la misericordia.
La imagen del Cristo del Consuelo, adornada con rosas blancas y moradas, fue trasladada sobre una plataforma mientras los fieles entonaban cánticos y gritaban ¡Viva el Cristo del Consuelo! . La caminata, que se extendió por calles del suroeste, contó con la participación de personas de todas las edades, portando velas, cirios y esculturas religiosas. Algunos fieles recorrieron tramos del trayecto descalzos, con imágenes sobre sus cabezas o colgadas del cuello.
Guillermo Rodríguez, quien asiste a la procesión junto a su hermano desde hace más de 50 años, expresó que la vida es mejor con Dios en nuestro corazón , destacando el júbilo y la esperanza que le brinda esta tradición anual. Sin embargo, la gran cantidad de asistentes generó momentos de tensión, con personas buscando acercarse a la imagen.
Durante el recorrido, personal de bomberos y de instituciones de primera respuesta atendieron a algunos asistentes que sufrieron golpes de calor, especialmente al pasar por el puente de la A, donde se concentró una gran multitud. Moraima Saavedra, quien viajó desde Daule para asistir por décimo año consecutivo, manifestó su fe en que siempre habrá días mejores .
La procesión arribó a la explanada del Cristo del Consuelo a las 09:00, después de una hora y cuarenta minutos de recorrido. La imagen fue colocada al pie de una mesa de directivos, junto a una imagen de la Virgen Dolorosa. Miguel Quiroga, de 69 años y participante en la procesión desde hace 25 años, aprovechó el momento para tomar fotografías y enviárselas a sus familiares que residen en el exterior.
Quiroga aprovechó la ocasión para expresar su preocupación por la situación del país, pidiendo a los políticos sabiduría para mejorar la seguridad y el empleo. Sé que el Cristo es el único que pondrá mano dura, que le va a tocar los corazones a los políticos Hay que pedirle al Señor para que cambie el país, mucha gente (del pueblo) está dañada , auguró.
Posteriormente, se celebró una misa presidida por el cardenal Cabrera y otros religiosos, en la que también estuvo presente la prefecta de Guayas, Marcela Aguiñaga. En su mensaje del Evangelio, monseñor Cabrera resaltó la importancia de la paz y la reconciliación, destacando que Cristo es la paz y que los voluntarios llevan este mensaje en sus camisetas.
Cabrera enfatizó que la reconciliación debe primar en las actividades diarias, recordando las palabras del apóstol Pablo sobre la necesidad de dejarse reconciliar por Dios . Explicó que Dios derribó el muro del odio en la cruz, invitando a la reconciliación con Dios, con uno mismo, con los hermanos y con la naturaleza.
El cardenal Cabrera también reflexionó sobre la importancia de no distanciarse de Dios por imaginarlo indiferente o castigador, sino reconocer su amor, su perdón y su alegría cuando un hijo regresa a casa. Subrayó que Dios abre los brazos para reconciliar y no condenar, invitando a los fieles a reconciliarse consigo mismos, a sanar heridas y a reconocer su dignidad como criaturas creadas a imagen y semejanza de Dios. La procesión 66 del Cristo del Consuelo concluyó con un llamado a la paz, la reconciliación y la esperanza en un futuro mejor.











